Vivir para contarlo

Alegría  y cierto desasosiego cuando me dijeron que había sido...

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Alegría  y cierto desasosiego cuando me dijeron que había sido seleccionada como dinamizadora de La Prensa en las Escuelas… ¿Cuántos años se tienen  en 3º y 4º de la E.S.O? 14 y 15 me responde Google y me imagino frente a un pequeño ejército de adolescentes…  ¿Será verdad que son tan desalmados con el profesorado? Y me vienen a la mente pelis como “Rebelión en las aulas” con Sídney Poitier como profe o, mucho mejor para identificarme, como Michelle Pfeiffer en “Mentes peligrosas”.

La noche antes pongo el despertador a las 5.30 am,  no me puedo quedar dormida, tengo que repasarlo todo antes de mi estreno a las 8.15 y además así voy con tiempo de sobra, por si acaso me pierdo, me autoconvenzo mientras ajusto las manillas del despertador.

mentespeligrosasTras unos buenos días y mi presentación del proyecto me espetan desde las primeras filas: “profesora usted tendrá 25 o 26 años, ¿no?” y entonces me aflojo y toda la tensión previa acumulada desaparece tras mi sonrisa… ¡qué ingenuidad! Me digo a mi misma mientras explico que acaba de cumplir 40… y es que, los miro bien y pienso…. ¡pero… si son casi niños! Nada que ver con las mencionadas pelis.

Y doy mi primera clase mucho más relajada.  Con mucha satisfacción corroboro que los profesionales del periodismo tenemos mucho que contar también como “profes”. Nada mejor que vivir para contarlo. Me surgen muchas anécdotas sobre mi vida pasada y presente y mil formas de enfocar la clase, pero hay un tema que sin quererlo ni proponérmelo las hilvana: ¿por qué es importante el periodismo?

Porque tenemos que saber para poder decidir, -les digo- incluso para decidir quedarnos impasibles ante la calamidad, como critica Iñaki Gabilondo en “Lo siento amigos, pero me importáis un pito…” Visionamos el vídeo blog, donde el periodista nos recuerda cómo más de tres millones de personas viven en España con menos de 300 euros al mes, el doble que hace tan sólo 5 años, según los informes de Cáritas.

imagenSe quedan noqueados tras las contundentes palabras que acaban de escuchar de sobre nuestra pasividad. Es entonces cuando les cuento cómo me impactó hace varias semanas una secuencia de un documental que pillé haciendo zapping, en el que se veían unas imágenes espeluznantes de miles de judíos montándose en los vagones de los trenes que los llevaban al exterminio, -sí, con resignación, pero montándose- mientras una voz en off lo ponía como ejemplo de cómo una gran masa de personas puede llegar a obedecer a una pequeña minoría, aún en situaciones extremas como el holocausto nazi.

¿A que no os parece extrapolable una situación así?

“Nos están gaseando ideológicamente” dice hoy un conocido actor español en la prensa; ¿estáis de acuerdo?, les pregunto. Y les hablo de manipulación informativa por parte de los grupos de poder, de los problemas con los que nos encontramos los periodistas para poder ejercer digna y libremente nuestra profesión, de cómo en estos años de escasez ha aumentado considerablemente el número de ricos mientras el resto nos empobrecemos, de cómo consiguen que nos importe muchísimo más un evento deportivo al que acudimos en masa que cualquier situación verdaderamente importante, como por ejemplo los recortes en sanidad y educación. ¿Quiénes mueven los hilos de todo, cómo, por qué, hacia dónde vamos? ¿Qué papel pensáis que juegan los medios de comunicación en todo esto? Los aturrullo a preguntas y veo en sus caras interés y preocupación.

Estoy convencida de que he conseguido mi objetivo, esta tarde reflexionarán en sus casas sobre lo hablado en clase: ¿qué puedo hacer yo? – me dice un alumno -, todavía soy menor de edad.

Como mínimo informaros de lo que ocurre y cómo os afecta, les digo. En definitiva, mi granito de arena en La Prensa en las Escuelas  va de fomentar su espíritu crítico para que se cuestionen el mundo que les rodea.  Y de que, desde luego, #sinperiodismonohaydemocracia.

Para dinamizar la clase y arrancarles unas sonrisas les pongo esta animación donde pingüinos, hormigas y cangrejos explican la importancia de estar unidos mucho mejor que yo

También hablamos de otros temas menos densos: de cómo Internet ha revolucionado nuestras vidas, de Twitter y Facebook…. De series de televisión y programas para adolescentes, siempre desde una perspectiva crítica.

Por ejemplo, hablamos de “Mujeres, hombres y viceversa” y los chicos y chicas de la clase concluyen que quienes aparecen en estos programas no son un modelo a seguir y que tan poco se sienten representados; también comentan “que sus comportamientos nos llegan a parecer normales porque de tanto verlos te acostumbras”. Y lanzo la pregunta: ¿tenemos los medios de comunicación que queremos? Pues sí, les digo yo, porque en nosotros está el apoyarlos o cambiarlos. Y la clase se me revoluciona de nuevo, todos quieren intervenir.

Hacemos prácticas con los medios digitales en twitter, les enseño la etiqueta del proyecto, hacemos tuits creativos, nos fotografiamos… y, por último, les hago escenificar una rueda de prensa en la que varios son un grupo rapero y reivindicativo, que da un concierto en su localidad y el resto, son los periodistas que acuden al evento.

imagen2Risas y algo de diversión y doy por finalizada la clase. Ha merecido la pena, todo un placer.

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