Toda la verdad y nada más que la verdad

Ni el escaso conocimiento de la realidad en la que viven ni la desafección hacia el mundo periodístico. Ni siquiera el poco espíritu crítico que poseen o su casi nula preocupación ante los problemas que les rodean. ¿Qué quieren que les diga? Como periodista, me sorprende más –y ya es difícil después de lo anteriormente …   Read More

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Ni el escaso conocimiento de la realidad en la que viven ni la desafección hacia el mundo periodístico. Ni siquiera el poco espíritu crítico que poseen o su casi nula preocupación ante los problemas que les rodean. ¿Qué quieren que les diga? Como periodista, me sorprende más –y ya es difícil después de lo anteriormente citado- que perciban que solo “a veces” los periódicos dicen la verdad. Y el problema es que no son dos o tres jóvenes quienes reconocen abiertamente ese pensamiento sino la inmensa mayoría de la clase a tenor de los cuestionarios entregados al comienzo de este taller. Al menos, por buscar algo positivo, esta respuesta nos proporciona una razón más a la hora de demostrar la importancia de esta actividad en los institutos de educación secundaria. No en vano, ese descorazonador dato desvela que el camino no será fácil. ¿Qué es el periodismo? ¿Por qué debemos estar informados? ¿Qué es el pluralismo informativo?… Por delante, cuatro horas –divididas en dos sesiones- para convencerles con todos los argumentos posibles de que “el mejor oficio del mundo”, como lo definió el genial ´Gabo´ es hoy aún más necesario. El fomento de la lectura de prensa es la finalidad primordial que persigue la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS) a través de estos talleres en centros educativos de Sevilla y su provincia. Nadie dijo que fuera sencillo.

IES TARTESSOS
IES TARTESSOS

La dinámica arranca con escepticismo por parte del jovencísimo auditorio. Un público curioso, muy sincero y –todo hay que decirlo- alborotador a ratos. Sin embargo, los vídeos proyectados en clase y las diversas actividades programadas hacen que a medida que avanza este taller se involucren más en él. Empiezan las preguntas a mansalva –la primera, como siempre, “a qué famoso has entrevistado”- y el interés por el periodismo empieza a crecer. Un buena noticia para ellos y por supuesto, para su “profe” o maestro por unas horas.

Sorprende gratamente cómo se van quedando no solamente con determinados conceptos y reglas periodísticas sino cómo empiezan a utilizar palabras de nuestro argot cuando hojean los periódicos y comparan portadas, titulares, secciones… Se ilusionan si son los primeros en encontrar una entrevista o en responder el porqué una noticia ocupa un determinado espacio.  Pero, sin duda, a pesar de sus edades, del horario –las últimas horas son terribles-  o nuestra irrupción en sus clases, el taller va cogiendo velocidad de crucero y llega a buen puerto. Poco a poco se van convenciendo de los diferentes y necesarios enfoques de una noticia. Como decía Aristóteles, “nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”. En este sentido, la rueda de prensa que celebramos en clase, el hecho de que se conviertan en periodistas por unos momentos y pregunten sin cesar –algunas veces con un sentido crítico que ya nos gustaría ver en nuestra profesión- y redacten su noticia buscando el mejor titular, contribuye a explicar de manera más sencilla ese pluralismo, al margen de portadas y ejemplos varios.

Al finalizar, la percepción sobre el periodismo varía respecto a la idea inicial. De hecho, ya me veía sentado en el estrado y diciendo en voz alta aquello de “prometo decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad…”  tan célebre en las secuencias de juicios de las cintas estadounidenses. No creo que haya que llegar a eso para concienciar a la opinión pública de que uno de nuestros deberes es informar con veracidad y ser honesto en nuestro trabajo. Mejor así.

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