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Poco o casi nada puedo añadir acerca de la gran crisis estructural que sufre en estos momentos la profesión periodística. Una situación que ha provocado el cierre de más de 500 medios de comunicación en toda España desde el año 2008, además del desempleo para miles de profesionales del sector.

Podemos seguir debatiendo sobre las múltiples razones de esta deriva. Extrema dependencia de la financiación pública, excesiva politización de su oferta informativa, o la inviabilidad de sus modelos de negocio, por ejemplo. Pero tal vez lo más eficaz sería plantearse cómo el periodismo debe adaptarse al cambio de perfil y necesidades de su público. Cómo debe reinventarse para llegar a esos futuros consumidores de información que ocupan, a día de hoy, los pupitres de los centros de Enseñanza Secundaria Obligatoria. Éste y no otro es el principal objetivo del taller ‘La Prensa en las escuelas’, organizado un año más por la Asociación de la Prensa de Sevilla.

Jorge Fernández
Jorge Fernández recalcando la importancia de tener una opinión crítica de la realidad.

Como en la anterior edición, en ésta he vuelto a comprobar el distanciamiento que estos estudiantes tienen con respecto al trabajo periodístico, del que desconocen muchas de sus características. Por ejemplo, consideran que las redes sociales son medios de comunicación en igualdad de condiciones que los periódicos, las cadenas de televisión o las emisoras de radio. Muchos o casi todos estos estudiantes utilizan estas redes sociales como su principal canal para estar informados de lo que ocurre a su alrededor, obviando otros formatos periodísticos más tradicionales.

Viven una inmediatez informativa que en la mayoría de las ocasiones ocupa pocos minutos de su interés. Muchos dan credibilidad a esos mensajes que les llegan en forma de tuit o de imagen con una breve frase de apoyo. Un hecho que se repite también entre el colectivo de adultos, por cierto. Tal vez por ello, durante esta nueva edición de los talleres he incidido en recalcarles la importancia de la construcción de una opinión crítica propia basada en el contraste de informaciones.

Creo que ahí reside el principal reto de la profesión. Más allá de los nuevos formatos, que irán tomando forma en las próximas décadas, el sector periodístico deberá reivindicar su papel de garante de la Democracia. Para ello, la labor pedagógica que ofrece este tipo de iniciativas se convierte en una herramienta y una oportunidad clave en el proceso de socialización de estas nuevas generaciones de estudiantes, que sin duda necesitarán convertirse en ciudadanos bien informados y por ende más libres, críticos e independientes.

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