Periodismo para mejorar la vida

Los periodistas no somos “moscas cojoneras”, somos los “ojos del...

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Los periodistas no somos “moscas cojoneras”, somos los “ojos del mundo”. Me gusta que mi alumnado tenga clara esa idea cuando me voy. Ellos mismos lo corroboran a través de mil ejemplos expuestos en las clases y otros tantos que se preocupan en traer a la palestra.

Aprenden también que el periodismo no tiene por qué estar presente a todas horas en los medios de comunicación más consumidos porque éstos además de la función de informar, tienen otras dos, la de educar y la de entretener.

Nieves Pérez Calero impartiendo los talleres de 'La Prensa en las escuelas'
Nieves Pérez Calero impartiendo los talleres de ‘La Prensa en las escuelas’.

Además, reflexionan sobre la idea de que el cuarto poder del Estado es la información y ésta está interrelacionada con los demás poderes públicos y  privados en una maraña difícil de desentrañar a forma de una cadena cuyos eslabones llegan hasta aquel que simboliza cada una de nuestras vidas.

Ellos y ellas mismas llegan a la conclusión de que el periodismo es una de las patas más importantes que sostienen la democracia y que últimamente ha sido menospreciado en pos de un mejor manejo de la ciudadanía por parte de los poderes públicos y privados.

“Todos somos manipulables pero informados lo somos un poco menos”. Esa es la idea con la que se quedan los más despiertos, que por cierto, los hay y en cantidad, a pesar de que la mayoría no haya oído hablar de Gutenberg u otros personajes de la historia por la que les paseo para explicarles los hitos más significativos de la historia de la comunicación.

No se sorprenden mis estudiantes cuando les hablo de la falta de perspectiva de género en los medios de comunicación como suelen hacer los adultos a los que me dirijo en otros cursos y conferencias. Éstos últimos, por lo general, caen, no sé si por comodidad, en la errónea idea de  que el machismo ya está superado. La juventud a la que me dirijo en estas clases no duda en exponer ejemplos que denotan esta injusta separación entre los sexos y se niegan a que diversos mitos, sobre todo el de la belleza, se les impongan. Algo muy positivo para el futuro avance social.

Una queja que se sucede año tras año es la brevedad de los cursos de ‘La Prensa en las escuelas”’. Los muchachos y las muchachas, en su mayoría, siempre se quedan con ganas de más y se frustran ante la fugacidad de éstos porque según cuentan, les gusta que se “les abra los ojos” y descubren que existen distintas formas de expresión y perspectivas a elegir en las que quisieran profundizar con más detenimiento.

Por todo ello, muchos y muchas se apuntan al carro del estudio de esta preciosa carrera y otros sienten resurgir la motivación para seguir cursando esa formación reglada, que tanto les aburre, con el objetivo final de formarse en lo que verdaderamente desean.

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