Paso a paso

Tras realizar talleres con adolescentes durante dos años el proceso...

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Tras realizar talleres con adolescentes durante dos años el proceso de aprendizaje se va profundizando y especializando. Al principio lo que más te preocupa es no meter la pata, contar todo lo que tenías previsto y sobre todo, que tu clase no se convierta en un campo de batalla que te obligue a pedir ayuda. Conforme van pasando las horas y se suceden los grupos y los centros, estás más pendiente del feedback, eres más capaz de evaluar los gestos de tu pequeño público a la vez que le muestras algún vídeo o le hablas de la libertad de expresión. Eso te permite analizar de forma más tranquila qué les puede llegar a interesar y qué tema darán de lado, al menos por unos años.

Mar Pino repartiendo periódicos en el IES Albert Einstein
Mar Pino repartiendo periódicos en el IES Albert Einstein

Es inevitable referirse a la falta de interés generalizada por la prensa escrita en los chicos y chicas de esta edad. Cuando nos acercamos a ellos sabemos que su medio es la tele, que los móviles se han convertido en un apéndice de su cuerpo y que prefieren no imaginarse sus vidas sin las redes sociales y la vida social virtual (a pesar de que el ciberacoso es una realidad que se incrementa cada año entre adolescentes). La mayoría de ellos viven en hogares donde no se lee. Según los últimos datos del CIS el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Es decir, no hace falta que nos rasguemos las vestiduras cuando vemos a los chicos y chicas de 14 o 15 años y nos confiesan que su única lectura en papel es el Marca. Ni cuando nos cuentan que su programa favorito de la tele es Mujeres y Hombres (en las evaluaciones vemos como Tele5 es casi siempre la cadena más vista) o cuando comprobamos que muchos no saben quien es la presidenta de la Junta de Andalucía o que prácticamente ninguno sabe el nombre del presidente del PP andaluz.

Estos son los mimbres que tenemos, nosotros monitores, y sobre todo el profesorado, con los que hay que trabajar de manera conjunta si queremos que los resultados sean realmente satisfactorios.

La realidad es que chicas y chicos no tienen en principio un interés por lo que vamos a contarles, pero la enseñanza continua tras nuestro pequeño granito de arena es posible que logre captar su interés. Hay temas con los que se quedan fascinados: vídeos sobre series, las consecuencias de no contrastar las noticias, las diferencias entre las cabeceras en determinados días con un mismo acontecimiento, etc.  Además de la parte práctica con la que se divierten y aprenden un poquito más. Y hay otros asuntos cuya importancia aún no saben medir.

Sin embargo, mi conclusión una vez más, es que este tipo de talleres son imprescindibles en la formación de los adolescentes. Deben conocer el papel que desempeñan los medios en la sociedad, deben hacerse una idea de la importancia histórica de la prensa escrita y deben contar con herramientas para acercarse a los medios digitales y participar en ellos de manera responsable. De todo ello se hacen una pequeña idea a través de los talleres de ‘La Prensa en las escuelas’, pero lo ideal sería que no fuera un elemento aislado en su educación sino una parte transversal de la misma. Mientras tanto seguiremos con nuestra estimulante labor. Paso a paso.

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