Ni vicio ni virtud

La curiosidad es una característica humana. Dicen que “mató al...

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La curiosidad es una característica humana. Dicen que “mató al gato” y que es “hija de la ignorancia y madre de la ciencia”. Nos transportó a la luna, a descubrir los rayos X, a redactar textos como éste … y, reconózcalo, es la que le ha llevado a leer este artículo.

Y es que según un prestigioso investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante llamado Luis M. Martínez, “no tenemos otra opción que la de ser curiosos”, porque así es cómo funciona nuestro cerebro.  Nos encanta buscar y poner respuestas a nuestras preguntas, aunque, a veces, éstas no nos sirvan más que para entretenernos, como que una conocida tonadillera se ha echado novio.

Albert Einstein decía que él no poseía ningún talento especial, tan sólo una curiosidad insatisfecha y animaba a todo el mundo a no dejar de hacerse preguntas. Y eso es lo que hacemos en ‘La Prensa en las escuelas’. Porque ese es el motor del progreso de la humanidad. Y es que, como le digo a mis estudiantes, la información te hace más libre. Pero esa libertad se ve coartada cuando no se sabe consumir.

El ser humano lleva siglos recopilando conocimientos que han pasado de ser un poder reservado a un universo digital en el que las barreras han sido destruidas por los logros tecnológicos, haciendo que la información fluya cambiando al mundo.

La información es el cuarto poder social, ella es inherente al aprendizaje, a la educación y a la sabiduría. Es importante saber crearla y exponerla, pero también consumirla.

El poder de la pregunta reside en la interminable capacidad de cuestión del ser humano. El cual se apoya en buscadores, redes y un sinfín de medios de comunicación para conseguir respuestas. Pero esas respuestas están condicionadas por un entramado mediático y por un conglomerado empresarial, político y social que las presenta con determinadas perspectivas.

El poder de las respuestas hace que se entienda el mundo desde dos vertientes: una formada por una estirpe de “sabios” y otra por “consultadores”. Por ello, sabemos de la importancia que tiene el formar a las personas para que encuentren sus respuestas.

No es baladí pensar que es necesario aprender a consumir las informaciones que se muestran en todos los medios de comunicación. En ‘La Prensa en las escuelas’ no reclutamos periodistas. Mostramos nuestra profesión y su importancia para la sociedad. Ponemos el signo interrogativo en las mentes de los más jóvenes para que sean más libres.

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