Mucho que decir

¿Qué importancia tienen para ti los medios de comunicación? Es...

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¿Qué importancia tienen para ti los medios de comunicación? Es la primera pregunta que se plantea a los alumnos de los talleres de “La Prensa en las escuelas”. Tras unos primeros momentos de timidez, titubeos y seguramente de miedo a decir algo incorrecto, poco a poco van saliendo las respuestas. “Nos informan”, “nos entretienen”, “aprendemos cosas”…

Pero entonces una respuesta llama la atención sobre todas las demás: “bueno, y también nos manipulan y nos cuentan las cosas como quieren”. Y rápidamente responde el que tiene al lado: “Eso, eso. Mienten y se callan lo que no les interesa”. Uy. ¿Un grupo difícil? No. Todo lo contrario. Cuando un taller empieza de esta manera, es obvio que estamos ante un grupo facilísimo por intenso. Un grupo que va a dar lugar al debate, que al final es lo que se pretende. Y no un grupo de alumnos que te van a mirar desde sus pupitres con caras de pasmados mientras esperan el cambio de clase… que también los hay.

Lo positivo de todo esto es que, si descartamos a los que les da lo mismo que les hables de periodismo, de intereses económicos en la prensa, del papel de la mujer en los medios o, qué sé yo, de raíces cuadradas, la invasión napoleónica o el cambio climático, lo cierto es que queda habitualmente en cada grupo un amplio ramillete de alumnos que, desde el primer día, sabes que tienen mucho que decir sobre temas que les afectan, que están en la calle, en sus casas, en sus mandos a distancia.

Fernando Domínguez en el IES Hipatia

Al finalizar uno de los talleres realizados en un instituto de Sevilla, una profesora me comentó: “Has tenido mala suerte; te ha tocado un grupo regular porque están mezclados alumnos de diversificación”. Yo le respondí: “¿Un grupo regular? ¡Pero si han estado muy participativos, han debatido y han comentado muchas cosas!”.

Cierto es que suelen ser los alumnos de mayor edad los más entregados, tienen más opinión, están más al tanto de cuestiones básicas del mundo en el que viven. Pero, en general, a todos les gusta ser escuchados. También a los alumnos de “diversificación”, concepto nuevo para mí que parece englobar a los estudiantes con los que el sistema educativo no sabe muy bien qué hacer.

“El periódico en papel lo compran sólo los viejos por costumbre y porque no saben usar internet”. “La sexualización de la mujer en los medios es producto de la sociedad patriarcal en que vivimos”. “La revista ‘El Jueves’ es una vergüenza porque atenta contra la dignidad de la gente, se ríe de los demás”. “Cristina Pedroche se pone esos vestidos en las Campanadas para tener más audiencia”. “La Sexta es de izquierdas, pero está en el mismo grupo que Antena 3, que es de derechas”. “Los padres de Nadia han conseguido que no nos creamos ninguna petición de ayuda de nadie”…

El taller avanza y van saliendo temas en los que los alumnos van apuntando cosas, aportando opiniones, llevando a veces el debate por otros derroteros en principio no previstos, e incluso llegando a compartir cuestiones personales: “Yo quiero ser actor, pero sé que aquí es muy difícil”. “En el instituto ha habido casos de homofobia, pero ¿qué se puede hacer? Pues acompañarlo y defenderlo para que no se sienta solo”. “Yo alguna vez le he dado motivos a mi novio para mirar mi móvil porque le he puesto los cuernos”…

Y, claro, tanta participación a veces acaba dando pie a que otros alumnos, en un principio tímidos e inseguros a la hora de comentar algo en voz alta, se animen y acaben por participar… cuando encuentran hueco entre las opiniones, a veces realmente exaltadas, de los más habladores.

Todos tienen algo que decir. Todos tienen una opinión sobre la diversidad de temas que se tratan en el taller. Algunos no van a abrir la boca, pero otros, bastantes más de lo que me esperaba cuando comencé a impartir estos talleres, van a participar y mucho, quizás porque están deseando ser escuchados. También, queda dicho, los de “diversificación”.

Probablemente, para que la sociedad genere individuos pensantes, reflexivos, abiertos al mundo, el primer paso sea simplemente, desde el mismo ámbito escolar, darles la palabra. Porque tienen cosas que decir y que aportar. Mucho más de lo que a primera vista podríamos pensar.

 

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