Medios de comunicación: ¿motor o rémora para el cambio social?

Este curso ha sido mi estreno en el programa ‘La...

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Este curso ha sido mi estreno en el programa ‘La Prensa en las escuelas’ de la Asociación de la Prensa de Sevilla y, para resumir mi gratificante experiencia, nada me parece más apropiado que hacer referencia al taller que dinamicé en mi propia localidad de residencia, Gines. A sólo unos pocos minutos caminando desde casa se halla el IES El Majuelo, un centro educativo que me sorprendió gratamente por el alto nivel de su alumnado. Estoy hablando no sólo de nivel académico o curricular, sino de otro baremo que me parece indispensable en este tipo de formación que ofrecemos a través de la APS: el grado de conciencia social. Las chicas y los chicos de El Majuelo con quienes tuve el placer de coincidir tienen ganas de aprender y de conocer el mundo en el que viven. Los medios de comunicación, como suelo explicar al inicio de estas sesiones, son una gran ventana a este mundo; de ahí que sea importante mantener limpio el cristal, saber cuándo conviene abrir o cerrar sus dos hojas.

La televisión es un buen ejemplo de ello: como en una viñeta de Mafalda, a menudo nos planteamos sobre si no será mejor tener cerrada esa ventana. Pero es un medio muy presente en nuestras vidas, en nuestras conversaciones diarias, en otros medios como las redes sociales; así pues, nos guste más o menos, es un medio que nos afecta.  Por eso la primera dinámica por grupos que suelo plantear es la de reproducir un debate televisivo. “Vamos a intentar que no se parezca a una tertulia de Sálvame”, les digo y se ríen –o de La Sexta Noche, podría añadir. El ejercicio es, en apariencia, sencillo: cada grupo leerá un texto común en el que están contenidos algunos argumentos que han de usar para el posterior coloquio. Ahí viene mi primera toma de contacto con la realidad, ya que les cuesta un mundo leer, leer bien, pararse a pensar en lo que expresan esas palabras, concentrarse. Cada grupo representa a un colectivo ciudadano que se mostrará a favor o en contra en el tema a debatir. Les resulta difícil expresarse con claridad y precisión, pero mi percepción es que valoran el hecho de que yo les hable con propiedad y que son capaces de entenderme a la perfección, aunque se les escape algún término. La otra parte básica de la práctica consiste en saber escuchar otras opiniones. Con todo esto sacamos la conclusión de que hay muchas realidades, tantas como enfoques o fuentes se consulten, y que el periodismo será mejor cuantas más fuentes fiables contenga una noticia.

Pero, al fin y al cabo, la televisión es una ventana que podemos abrir o cerrar. Con los medios digitales, sin embargo, diríamos que siempre está abierta. La tele la podemos apagar, ¿pero y el móvil? ¿Cuánto tiempo podemos pasar sin mirarlo? A menudo tendemos a alarmarnos sobre el excesivo uso que hacen de él los adolescentes, pero como habitualmente comentamos quienes dinamizamos estos talleres, las aulas son un reflejo de la sociedad. Por ello, la siguiente dinámica va orientada a que sepan distinguir entre información y lo que debe ser considerado opinión. Algo que en los medios digitales, especialmente en los contenidos de las redes sociales, no queda del todo claro: hablamos aquí de desinformación, de algunos bulos (fakes, los llama el alumnado) y noticias falsas que circulan por internet. “Los robots atacan”, titula El País, y quizá por tratarse de un medio que consideran con buena reputación, dicen que es información. Comentamos estos y otros ejemplos en medios tradicionales y también directamente de redes como Facebook o Twitter. Tras la dinámica, entienden que los límites tienden a ser difusos por la tendencia actual del periodismo. Porque, ¿cuál es la esencia de la labor periodística?

La noticia es el formato que da sentido a nuestro trabajo. Pero, de las seis famosas preguntas (“w”), en el periodismo de hoy suele ser más difícil encontrar una de ellas: por qué. Informaciones fuera de contexto, basadas mucho más en el impacto que en el análisis de las causas y las consecuencias de ese hecho. Morbo, espectáculo y entretenimiento como sinónimo de noticia. Lo que conocemos como sensacionalismo. Habiendo debatido ese concepto, iniciamos otra dinámica por grupos en la que analizamos diversas informaciones –muchas de ellas, en torno a sucesos escabrosos– para detectar si el estilo es sensacionalista o no. Pero, ¿por qué medios tan leídos como el diario deportivo Marca habrían de hacer este tipo de periodismo? “Porque venden más”, intuye una de las alumnas, dando pie a que hablemos sobre los intereses –económicos e ideológicos– de los medios de comunicación.

Este es otro de los puntos clave del taller, en el que el alumnado toma conciencia del poder de los medios y su influencia en nuestra forma de pensar. No sólo a través de la información, sino también a través de la publicidad: ningún contenido es inocente, todo lo que aparece en los medios nos está ofreciendo una determinada visión (interesada) de la realidad.  Como dijo Malcolm X, en una frase que les suele gustar mucho: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Es el punto de partida para hablar sobre cómo los medios refuerzan y perpetúan las desigualdades sociales, y en concreto las de género. Otra cita que comentamos en el taller es la de la experta en comunicación y género Juana Gallego para el programa Salvados, cuando afirma: “Los medios de comunicación pueden ser motor de cambio y, en otras etapas históricas, pueden ser rémora para el cambio. Yo creo honestamente que ahora estamos en que, más que motor de cambio, son una rémora para el cambio”.

No obstante, tras esta visión crítica sobre el periodismo, hablamos sobre la libertad de prensa y sobre la importancia del periodismo para garantizar un funcionamiento democrático de la sociedad. Así, tratamos de finalizar el taller con un enfoque más positivo sobre la labor periodística, para lo cual hacemos una última dinámica en la que visionamos fragmentos de películas sobre hitos históricos del periodismo, que el alumnado debe identificar a partir de unas breves sinopsis. Cinco ejemplos de buen cine sobre temas diversos e igualmente interesantes (como son El dilema, Spotlight, GAL, Veronica Guerin y Todos los hombres del presidente), para llegar a la conclusión de que Sin Periodismo No Hay Democracia. ¿Lograremos que los medios puedan volver a ser motor de cambio social? Por ahora, no nos queda más que predicar con el ejemplo y cerrar las sesiones de ‘La Prensa en las escuelas’ con un aplauso mutuo entre alumnado y dinamizador, conscientes de que la responsabilidad de ese posible y deseable cambio es compartida.

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