La verdad como fuerza de voluntad

En este extraño mundo en el que hacer chistes de...

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En este extraño mundo en el que hacer chistes de humor negro en las redes sociales está penado con cárcel y, por contra, políticos que roban cientos de millones de euros del erario público siguen libres como una golondrina, el taller ‘La Prensa en las Escuelas’ es más perentorio que nunca. Los adolescentes andan ciclotímicos, cariacontecidos y muy confundidos por el exceso de desinformación que encuentran en Facebook, Twitter e Instagram. A la ebullición de hormonas propias de la edad hay que sumarle el exceso de tarea que les mandan los profesores y, en sus ratos libres, en vez de salir a la calle a charlar, jugar, bailar o practicar algún deporte, se quedan en su habitación mirando el Whatsapp. Ante ese panorama, uno quiere explicar cuáles son los medios de comunicación fidedignos, fiables y profesionales, pero ese muro invisible (tan etéreo como la realidad virtual, pero demasiado chicloso como para poder derribarlo fácilmente) es un auténtico pedrusco en el zapato de la democracia, del derecho al conocimiento y de la libertad de expresión.

Porque el ruido que se encuentran los chavales en internet funciona como una suerte de censura, de cortina de humo que les impide ver la realidad real. Por eso, los 20 dinamizadores que disfrutamos tanto con este proyecto tenemos la responsabilidad de ejecutar un discurso sincero, claro, conciso y atractivo. Y creo que, poco a poco, lo estamos consiguiendo. Estamos logrando que muchos estudiantes cojan un periódico en papel, lo miren, lean muchos titulares, se fijen en las infografías y comiencen un debate sobre la noticia de Zozulya o del atentado del puente de Westminter. Esto me hace pensar que, si tuviéramos más de cuatro horas, terminarían el curso teniendo su propio criterio y sabiendo discernir entre El País y El Mundo Today.

IES Tartessos

En 19 años como periodista, he vivido de todo, he visto de todo y he padecido de todo. Incluso la muerte de mi gran compañero Ángel Serradilla, uno de los mejores periodistas con los que he trabajado y que nunca debió hacer aquel fatídico viaje en coche por la Sierra de noche (hoy en día se le recuerda en Huelva con una calle y con un premio de periodismo que lleva su nombre). Gracias a la APS y a esta iniciativa magnífica, puedo transmitir parte de ese conocimiento, de vida y de profesión, que ilustra los valores clave con los que deben quedarse los niños: igualdad, libertad de expresión, libertad de prensa, justicia social, información veraz, tendencia a la objetividad, importancia de la prensa en papel, saber consultar los mejores diarios digitales y apartar el ruido de las redes sociales…

En el IES Antonio de Ulloa (La Rinconada), me he encontrado con un caso conmovedor: Eli, una alumna que padece una parálisis cerebral de nacimiento, fue la única de mi grupo que sabía quién era Juan Manuel Moreno Bonilla, la respuesta del millón. Me sorprendió. Y no es ninguna nimiedad. Este acierto denota inquietud, retentiva, atención, interés… Eli necesita más tiempo para terminar la tarea diaria que le mandan sus profesores, para escribir y para terminar un examen, pero yo sólo necesité un segundo para darme cuenta de su nobleza, de su enorme capacidad de trabajo, de su bondad y del respeto que impone a sus compañeros. No en vano, el alcalde de La Rinconada, Javier Fernández de los Ríos, ha reconocido recientemente su esfuerzo, su entrega por querer ser mejor persona cada día, con un sentido homenaje. Ver a Eli eligiendo una noticia del periódico y leer su titular en voz alta fue un privilegio, una luz que iluminó de repente mi momento de sombras. El miedo desapareció. Y, a pesar de los empresarios miserables que ahorcan el periodismo con sus decisiones inhumanas, me di cuenta de que la esperanza se erige en la única posibilidad de evolución. Porque la verdad es la fuerza de voluntad de nuestra profesión. Y la injusticia, el motor que nos impulsa.

 

 

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