La transformación digital debe traer nuevos formatos de prensa

Ya no toca preguntar si leen prensa, por supuesto el...

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Ya no toca preguntar si leen prensa, por supuesto el papel ni lo mencionamos. La lectura de información de actualidad pasa por el mismo momento que la credibilidad del periodismo o la política tradicional como la conocemos desde la Transición democrática, es decir, por horas bajas.

Lo que llamamos alfabetización mediática debe filtrarse por el tamiz de la revolución pendiente de los medios de comunicación y su enfoque hacia nuevas generaciones. La tecnología ha transformado exponencialmente, en muy pocos años, el concepto de “estar informados”. Lo que eran los medios y los periódicos hace no más allá de 20 años difiere mucho de lo que es ahora, por tanto, los nuevos lectores necesitan soportes y enfoques actuales, no desfasados.

El soporte tecnológico debe ser el trampolín para que los jóvenes sean atraídos por las noticias, pero el contenido debe seguir siendo el rey, como se proclama en términos de marketing.

La clave es tecnológica

El consumo de medios por parte de la población de entre 16 a 24 años difiere mucho del de generaciones anteriores y es de prever que seguirá por ese camino en las proles futuras, cuyo acceso a la información de actualidad estará cada vez más mediatizado por las innovaciones tecnológicas. Esta es el quid de la cuestión.

Además, los jóvenes han crecido en una crisis económica larga y penosa, así como en una desidia hacia la política tradicional, sin haber visto reflejados estas dos situaciones en los medios de comunicación. Muchos adolescentes afirman que no se creen lo que sale en los medios, que solo informan de lo que les conviene. “Las noticias las ven mis padres”; “en casa se pone el telediario”; “mi madre oye la radio” y si llegamos a Bachillerato su enfoque es más crítico, no se ven representados. Huyo de dar una imagen de periodista de antes, me pongo a su nivel y miro con sus ojos lo que ellos ven, su realidad.

Los grandes medios de comunicación se han quedado en la generación de sus padres y madres o abuelos y a ellos no llegan: directores de periódicos, columnistas, tertulianos, programas … muchos dirigen su línea editorial o estilo de comunicar hacia un público objetivo, educado en el papel y sin diversidad, y no hacia un target digital y con el móvil en la mano todo el día. Los medios deben reflejar lo que es la sociedad actual: hombres y mujeres, familias diversas, empleos convencionales y trabajos innovadores, culturas distintas, edades para todo, etc.

Si este descrédito ha perjudicado mucho a la reputación de los periodistas, en nuestras manos está, en las de los docentes de estos talleres, apuntar en la pizarra palabras clave, como si fuera una clase de posicionamiento SEO:

  • espíritu crítico,
  • estar informado,
  • democracia,
  • análisis del trabajo del periodista y del fotoperiodista,
  • red social,
  • nacimiento de internet, etc.

En los institutos, los estudiantes de ESO y de Bachillerato responden principalmente que su forma de informarse pasa por la televisión e internet y las redes sociales. Estos serán los códigos clave: transmedia, vídeos, sonidos, interacción.

Mónica Niño en el IES Severo Ochoa

Hagamos feng shui

Los tiempos han cambiado y el cambio generacional en la dirección de los medios debe traer esta necesaria transformación para adecuar lo que necesitan los nuevos usuarios de la actualidad. Una de las diapositivas del taller contiene la palabra “periodicidad” y este término ya es igual a “constante”. Esa frase de “no hay nada más viejo que un periódico del día anterior” debemos marcarla a hierro como si fuera un doodle de Google.

Reseteemos lo estudiado y desaprendamos para hacer hueco a lo nuevo. Hagamos feng shui vaciando cajas y cajas de periódicos de papel, carretes de fotos en modo reliquia o la sala oscura con bombilla roja de los fotógrafos, etc.

Una investigación realizada por Andreu Casero Ripollés, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Jaume I de Castellón, vaticina que sin desarrollar estrategias activas y adaptadas a los hábitos de consumo y las concepciones sobre las noticias de los jóvenes, los medios periodísticos tendrán problemas serios con sus modelos de negocio en el futuro y correrán el riesgo de desaparecer.

Cada aproximadamente siete años tendremos que aprender las novedades. El mundo ha cambiado y no nos podemos bajar de él, pero sí informar sobre ello no solo a los viejunos, más bien a los millenials, que son la generación de nuevos consumidores y lectores. Adaptémonos a ellos y no nos empeñemos en lo contrario.

 

 

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