La prensa (tiene sitio) en las escuelas

El futuro de la prensa está (en buena medida) en las escuelas. A nadie debería extrañar que el periodismo se encuentre en una crisis tan grave como la que está viviendo. Sobre todo si se echa un vistazo a lo que sucede en las aulas de nuestros institutos, donde la prensa, con mayúsculas, no sólo …   Read More

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El futuro de la prensa está (en buena medida) en las escuelas. A nadie debería extrañar que el periodismo se encuentre en una crisis tan grave como la que está viviendo. Sobre todo si se echa un vistazo a lo que sucede en las aulas de nuestros institutos, donde la prensa, con mayúsculas, no sólo no se conoce. Simplemente, no existe.

El periodismo es para una gran mayoría de adolescentes sinónimo de programas del corazón y no son pocos los que identifican a Belén Esteban (sí, a ella) como periodista e incluso modelo a seguir (aunque ese es otro debate). Es así, por descorazonador que resulte. Es la cruda, la crudísima realidad de una profesión que, todos lo sabemos, no pasa por su mejor momento.

A alguien, a todos probablemente se nos olvidó que son necesarios lectores, oyentes y espectadores ávidos de información para que nuestro trabajo, nuestra pasión y nuestro papel en la sociedad en la que vivimos tengan sentido.

Olvidamos el principio, y eso es ‘La Prensa en las Escuelas’, una vuelta al principio, sembrar en los Institutos no sólo para que los lectores, oyentes y espectadores se multipliquen (ojalá que así sea), sino también para que sean conscientes de que tienen el derecho de acceder a la información y de lo valiosa que es ésta.

La buena noticia es que, pese a todo lo anterior, la tierra no es yerma. Los estudiantes con los que he compartido horas y horas tenían (no todos, obviamente, pero sí muchos de ellos) verdadero interés por el periodismo, el de verdad, el que hace que todo esto tenga sentido. Nosotros se lo hemos despertado, y sólo con eso podemos darnos por satisfechos. La experiencia, sin duda, ha merecido la pena, y no sólo porque hemos tenido la oportunidad de adentrarnos en las aulas y explicarles en primera persona qué es un periodista, a qué se dedica, dónde trabaja, qué son los medios de comunicación y qué funciones desempeñan éstos de cara a la sociedad, entre otras cuestiones.

Yo, al menos, me siento feliz por haber visto el brillo de la curiosidad en los ojos de mis alumnos, porque alguno que había acudido a clase como quien va a la consulta del dentista se fue animando hasta creerse periodista en las ruedas de prensa simuladas que organizamos. Con papel y bolígrafo en mano, y un sinfín de preguntas por hacer (algo que, en ocasiones, se echa de menos en las convocatorias reales), fueron tomando nota de la información que sus propios compañeros aportaban (éstos asesorados para dar los datos de interés informativo).

En unos grupos, los alumnos ‘como periodistas’ entrevistaron a los componentes de la banda ‘One direction’, que convocaban la rueda de prensa en Sevilla para anunciar el que sería su único concierto en la comunidad andaluza. Y, en otros, la rueda de prensa esclarecería, según su propia versión de los hechos, lo que sucedió en la discoteca ‘Podium’ de Córdoba. Para ello contábamos en la mesa con el gerente de la discoteca, testigos, un portero, un camarero e incluso con agentes de la Policía.

Como profesionales buscaban los datos para redactar su noticia, sin olvidar las 6W (en lo que habíamos insistido al analizar las informaciones), y como profesionales, y de los buenos (sobre todo, en los alumnos que adoptaron los papeles de gerente), intentaban esquivar, desde el otro lado, las preguntas incómodas de los ‘periodistas’.

La actividad resultó ser toda una experiencia para quien escribe estas líneas, y no sólo por el interés que despertó en los alumnos, o la seriedad y profesionalidad con la que realizaron la práctica, sino por la calidad de las redacciones de algunos de ellos. Unos textos que estoy convencida volverán a leer cuando vean en clase la tipología textual y, dentro de ésta, los textos periodísticos.

Fueron muchos los que no se conformaron con lo que escuchaban y preguntaron y debatieron con interés sobre las distintas cuestiones planteadas en clase. Hubo quien, incluso me confesó que le gustaría ser periodista (y de sucesos, apuntó). Sí, aunque parezca increíble, aunque la perspectiva sea terrorífica, quería ser periodista.

La prensa tiene futuro. No hay duda. No sabemos cómo será ni qué precio tendremos que pagar. Lo que está claro es que tenemos que luchar por ella y la escuela es uno de nuestros mejores aliados. La prensa tiene sitio en las escuelas.

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