La prensa mancha

Ocurrió en uno de los primeros institutos de esta edición....

71
71

Ocurrió en uno de los primeros institutos de esta edición. Un grupo de chavales de entre 13 y 14 años recibía su correspondiente ejemplar de periódico para dar comienzo al taller. Lo habitual es que su relación con la prensa escrita sea escasa o directamente nula, pero en esta ocasión se produjo una anécdota que me pareció representativa de la relación de las nuevas generaciones con los medios en papel.

Mar Pino
Mar Pino mostrando que la prensa recoge temas de interés para los adolescentes.

Miraban el diario con la curiosidad de quien ve algo por primera vez, y tras unos instantes de silencio una de las alumnas soltó: “¡esto mancha!”  mostrándome sus manos llenas de tinta. La sorpresa por el descubrimiento se extendió al resto de compañeros que no llegaban a entender por qué aquellos papeles despintaban. Acostumbrados a las frías pantallas de cualquiera de sus dispositivos el tacto de las páginas les parecía raro y algo incómodo, aunque les despertaba cierto interés. Una vez acostumbrados a la tinta y oídas algunas de mis explicaciones sobre la prensa escrita, hubo otro dato que llamó su atención:  – “¿Esto sale todos los días? ¡Vaya trabajo! ¿no?”-.

Con esas dos frases y en solo media hora pusieron de manifiesto algunas de las claves de la crisis de la prensa escrita: el excesivo coste que supone un diario y la lejanía del formato con las generaciones nativas digitales para las que no hay nada que haga sombra a Internet (además de todas las conclusiones a las que puede llevarnos la metáfora de una prensa que mancha). Y todo esto en un grupo en el que hubo quien pensó que Juan Manuel Moreno Bonilla era el tío de un compañero de clase.

Con esto no quiero decir que no haya salida y que el público joven jamás volverá a leer un periódico, más bien que hay que intentar acercarse a los adolescentes y conocer sus inquietudes para saber darles respuesta. Los jóvenes desconocen que la prensa puede hablar de cuestiones que les interesan. De partida piensan que un periódico es un medio anacrónico que cuesta dinero y encima mancha.

Ahí siguen jugando un papel fundamental talleres como los de ‘La Prensa en las escuelas’ a través de los cuales intentamos hacerles ver no solo la importancia de estar informados, sino como pueden acceder a información rigurosa a través de sus herramientas habituales, las redes sociales.  Además, aprenden a editar o elaborar noticias propias sobre los asuntos que les interesan, a exponerlas ante el resto de compañeros, a compartir, a conocer algo más de los medios de una forma cercana.

Por otra parte, el uso de la prensa como herramienta didáctica en el aula para las diferentes líneas temáticas, probablemente incrementaría su uso en las nuevas generaciones y, eso es algo en lo que nuestro proyecto también pude incidir.

No vamos a producir milagros, pero es nuestra responsabilidad seguir defendiendo la importancia de los medios en general y de la prensa escrita en particular ante estos jóvenes ciudadanos y, sinceramente, creo que algo conseguimos.

Termino con un dato optimista. Se trata de este enlace compartido por la Asociación de la Prensa  en el que se hace referencia, entre otras cosas, a un informe de Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación según el cual el porcentaje de lectores de prensa en papel en España aguanta el tirón de Internet en el último año y prácticamente no ha bajado. Una buena noticia para contar en la próxima edición.

In this article