La importancia de la colaboración intergeneracional en el proceso de crecimiento social

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La educación y la información son dos herramientas indispensables para el impulso de una sociedad, y su buen uso depende de una constante labor de cooperación y aprendizaje

La primera clase de los talleres de ‘La Prensa en las escuelas‘ ya me daría una buena muestra de la importancia de la colaboración, y la suma de conocimientos sin prejuicios generacionales, con el fin de alcanzar un objetivo común. El alumnado de 4º de ESO de uno de los centros participantes me ayudaron a hacerme con los controles de la pizarra digital. Con paciencia, sin una risa de condescendencia. La clase comenzó con total normalidad.

Uno de los principales valores de esta iniciativa de formación -que este año cumple su octava edición- es precisamente esa puesta en contacto de conocimientos entre dos mundos, aparentemente, desconectados. El de la juventud y el de la Prensa. Una puesta en común de conocimientos, que por supuesto es útil en las dos direcciones. El alumnado puede entender aspectos sobre el periodismo y la importancia de estar bien informados con la guía de profesionales del sector. Los dinamizadores, por nuestra parte, podemos aprender sobre las nuevas necesidades informativas además de compartir nuestra experiencia.

En este sentido considero que sería un error estigmatizar a la juventud con generalizaciones simplistas: sobre falta de interés en la información, que son fácilmente manipulables o que leen poco. Primero porque sería más útil estudiar los posibles motivos de que sucedan estas cosas: alejamiento desde los mismos medios informativos de los jóvenes; aparición en noticias negativas e invisibilidad en temas de su interés; años de retraso por parte de los medios de comunicación para adaptarse a los canales abiertos por las nuevas tecnologías… En segundo lugar, habría que reflexionar con sinceridad sobre si esas mismas generalizaciones no son aplicables por igual a los adultos.

Mentes nuevas en fase de aprendizaje

Es cierto que cada taller tiene algo diferente. Es lógico que cada clase, cada centro, e incluso la formación específica que ya hayan podido adelantarles parte del profesorado con respecto al periodismo y los medios de comunicación condiciona que se profundice más en algunos temas o en otros. Sin embargo, los talleres que he impartido me han dejado algunos detalles que me gustaría destacar.

Aunque en una primera ronda de preguntas la mayoría se reconoce firmemente como no lectores de prensa escrita, si se profundiza en dichas preguntas, pronto sale a la luz que leen más prensa escrita de lo que parece. Simplemente lo hacen de una forma más dispersa, normalmente por las temáticas que más les interesa o concierne, y sin un sentimiento de pertenencia a un medio de comunicación en particular. En este aspecto considero muy relevante el estimulo en el hábito lector desde el propio hogar. Sin esas bases lectoras, y sin un mayor interés por parte de los medios de comunicación en hablar a y para la juventud, es difícil esperar que algo surja de la nada.

Por otro lado, no he percibido que estén particularmente faltos de información. Está claro que la principal fuente a la que recurren son los informativos de televisión,  pero en ese sentido tampoco creo que haya mucha diferencia a generaciones anteriores. Pecan de los mismos errores en los que pueden caer los adultos, que la agenda mediática marca los temas y las personas de las que están más informados. Nada no subsanable con el estímulo del interés por la búsqueda personal y el no mirar siempre al lugar que nos marcan.

Una formación para desarrollar la visión crítica

Su visión sobre los profesionales de la información es mucho menos negativa de lo que me esperaba. A pesar de que la mayoría desconocía muchas dinámicas del trabajo periodístico, y por supuesto de la crisis generalizada que afecta al sector, su imagen de la profesión es relativamente positiva. Saben captar rápidamente la importancia de estar bien informados, y su mayor temor es el de la posibilidad de que los engañen o manipulen sin que se den cuenta.

Es precisamente en esos miedos donde los talleres de ‘La Prensa en las escuelas’ juegan un papel muy importante. Las aulas de más de 30 centros han recibido este año la visita de los dinamizadores con un objetivo formativo que pretende precisamente ayudar al alumnado a desarrollar, o incluso a despertar, una visión crítica de las informaciones a las que tengan acceso. Y es que aunque vivan en un periodo de sobreestimulación, y con muchos medios para informarse con facilidad, el factor educativo es transcendental para saber hacer buen uso y selección de estas informaciones.

Para conseguirlo, nada mejor que la suma de conocimientos de generaciones diferentes. Porque aunque el tipómetro haya quedado atrás por modernas aplicaciones de diseño, los carretes fotográficos han dado paso a tarjetas de memorias, o los periódicos de papel hayan perdido espacio frente a los digitales, la importancia de ser, y saber estar, bien informado sigue siendo igual de importante. Y para que esto sea posible es necesario el intercambio de conocimientos.

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