La ‘Generación Instagram’ que debemos recuperar

Una de las primeras preguntas que disparaba al alumnado de...

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Una de las primeras preguntas que disparaba al alumnado de los institutos que hemos visitado durante el proyecto de ‘La Prensa en las escuelas’ era por pura curiosidad. “¿Por qué no consultáis los medios de comunicación?”, les consultaba. “Porque los medios de comunicación mienten, maestra”, solían contestar casi al unísono. Los medios de comunicación no nos cuentan todo lo que ocurre en el mundo, y eso es cierto. Tan importante como leer la prensa es saber quién está tras ella. Así, les explicamos que no todos los medios de comunicación mienten, que es un error generalizar.

Inevitablemente, les narramos la parte menos amable del periodismo: los intereses de los medios. Cómo se constituyen como empresas periodísticas, que buscan beneficios económicos a través de la actividad periodística, de la publicidad o de los préstamos bancarios y, a su vez, cómo se inmiscuyen en sus accionariados empresas ajenas al sector de la comunicación pero con cierto interés por detentar el poder de los medios (y del discurso). Hemos hablado de bancos, de grandes multinacionales y de fondos de inversión. Y, a veces, terminaban por perderse en esa maraña de intereses que dejan a un lado el concepto del periodismo como Cuarto Poder de Edmund Burke dando lugar a la prensa de masas a partir del siglo XX, la cual dejó de ofrecer un servicio de información a la sociedad para convertirse en una herramienta de manipulación informativa, en connivencia con el poder económico y político. Una prensa que deja entonces de hablar de lo importante para llenar sus páginas amarillas de entretenimiento sensacionalista y morboso. Y poder explicarles esto es lo que hace que el proyecto ‘La Prensa en las Escuelas’ se convierta en un taller imprescindible para nuestra juventud, para que comprendan por qué ocurre lo que ocurre en el mundo.

Les explicamos que, ante esta realidad, las y los consumidores de información tenemos una poderosa herramienta, y un artículo del periodista Ignacio Ramonet publicado en 2006 en Le Monde Diplomatique nos cuenta cómo: informarse cuesta, debemos asumir un rol activo como consumidores de información porque estar informados es nuestra responsabilidad como individuos de una sociedad democrática, así como defender la libertad de prensa.

Pero ese deseo aún está lejos de la realidad. El alumnado comentaba que consumen medios de comunicación tradicionales -única y exclusivamente- por transitividad, porque alguien en casa pone la televisión, o escucha la radio en el coche u hojea la prensa impresa algunos domingos cuando desayunan en el bar del barrio. Ellos y ellas no eligen la prensa tradicional, dicen, “porque los medios de siempre son aburridos”. En su lugar, su refugio está en las redes sociales. En Youtube –donde casi todo lo que consumen es publicidad- pero, sobre todo, en Instagram. La sociedad del espectáculo, como teorizó en su día el filósofo francés GuyDebord, ha dado lugar a la ‘Generación Instagram’.

Creemos que, aunque la ‘Generación Instagram’ todavía tiene que recorrer un largo y pedregoso camino hasta volver a confiar en los medios de comunicación, gracias a los talleres de ‘La Prensa en las escuelas’ han llegado a comprender que el periodismo es la única garantía de la libertad de expresión y de pensamiento crítico, a pesar de todo.

Prueba de ello es lo que vivimos en el IES Bajo Guadalquivir durante los dos días que impartimos los talleres allí. La casualidad quiso que fuéramos testigos directos de una protesta del alumnado que reclamaba, dejando las aulas vacías y gritando a viva voz en medio del patio, la dimisión de la directiva del centro por, supuestamente, no haber actuado con rotundidad cuando alumnos del centro agredieron a un docente. Al día siguiente, que también era día de huelga, entre todos y todas analizamos la actualidad y muchos habían visto la noticia publicada en distintos medios de comunicación. “Es que nos presentan como si fuéramos terroristas por habernos manifestado”, alertaban. En esa ocasión, les expliqué que los periodistas trabajamos, sobre todo, con la actualidad y que en ese momento teníamos la oportunidad de trabajar sobre ella. Juntos construimos una noticia que informara y explicara a la ciudanía qué estaba ocurriendo en el Bajo Guadalquivir. “Aulas vacías para apoyar a los docentes de un instituto de Lebrija”, rezaba el título con el que pretendíamos atraer a la gente a leer nuestra noticia. Y el subtítulo concretaba la información: “Los alumnos y alumnas del IES Bajo Guadalquivir se manifiestan durante una hora en el patio del centro para exigir la dimisión de la directiva”.

‘La Prensa en laseEscuelas’ es un fantástico proyecto de aprendizaje bidireccional, puesto que mientras nosotros les enseñamos las herramientas con las que trabajamos, ellos y ellas nos muestran aquello que tenemos que cambiar, pues son tremendamente críticos con nuestro trabajo.

Como dinamizadora, ha sido apasionanteexplicarles la realidad de los medios, una versión que no suele aparecer con facilidad: el análisis crítico de las estructuras de poder. Todavía no sabemos si hemos conseguido traspasarles nuestra pasión por el periodismo, pero sí nos aventuramos a pensar que hemos ayudado a construir una sociedad más crítica y reflexiva, más consciente de la realidad que nos rodea, a la que ya cuestiona con algo más de rigor y menos prejuicios, más consciente del machismo que los medios han alimentado durante décadas hasta llegar a la sociedad patriarcal que tenemos hoy. Es entonces cuando desde el periodismo debemos preguntarnos si no tenemos nada mejor que ofrecer a nuestra ‘Generación Instagram’, más allá de los titulares llamativos en redes sociales, las noticias falsas, los contenidos vacíos, la barra libre de las plataformas de entretenimiento o la hipersexualización de los cuerpos de las mujeres y los hombres.

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