La experiencia de mancharse los dedos de tinta

Haber tomado parte en el proyecto la “La Prensa en...

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Haber tomado parte en el proyecto la “La Prensa en las escuelas” ha supuesto una experiencia personal muy enriquecedora, porque preparar la materia teórica y práctica de las clases desde el enfoque de los alumnos de ESO me ha obligado a tomar nuevos puntos de vista sobre nuestra profesión en general, y sobre los medios escritos, en particular. El contacto directo con los jóvenes estudiantes ha sido muy positivo y la aportación, recíproca.

Esta circunstancia me ha concedido la oportunidad de haber satisfecho por espacio de unas horas el deseo de aprender de muchos alumnos que me han demostrado en los distintos institutos a los que he acudido su sincero interés por la importancia de la información y la comunicación, más allá de lo meramente anecdótico o superficial.

Fabio Muriel impartiendo una sesión en el IES Tartessos
Fabio Muriel impartiendo una sesión en el IES Tartessos

Como la vez anterior que tuve ocasión de participar en “La Prensa en las escuelas”, tampoco en esta segunda estaba del todo seguro de cuál sería el grado de implicación por parte de los alumnos, una duda razonable que de nuevo ha sido en términos generales despejada en positivo. Y aunque en todo grupo heterogéneo siempre hay distintas sensibilidades y atenciones, puedo decir que el nivel de respeto y consideración para con la iniciativa didáctica de la Asociación de la Prensa de Sevilla ha sido unánime, también por parte del profesorado.

La clase teórica correspondiente al primer día ha sido lógicamente la que ha presentado el mayor reto a la hora de captar la atención y el interés de los alumnos por varias razones: porque aún no te conocen y no te has ganado su confianza, porque debes demostrarles que lo que van a aprender es entretenido y les atañe, porque aunque no sea una actividad académica y no va a ser evaluada no es tampoco un recreo en la aula y porque exponer cualquier tema durante dos horas ininterrumpidas puede llegar a resultar demasiado denso y agotador para estudiantes acostumbrados a clases de apenas una hora. A veces puede resultarles un tanto abrumadora tanta carga de datos de una sola tacada.

Pero con ingenio, haciéndolos partícipes de los temas con entusiasmo, fomentando la libre participación y poniendo muchos ejemplos reales de su cotidianeidad, además de la ayuda de los vídeos y proyecciones intercalados, finalmente se logra el objetivo de asimilación. He observado que la parte de la historia de la prensa desde sus remotos orígenes y todos sus antecedentes les resulta muy divertida. También muestran mucha atención en los aspectos éticos de la comunicación, en la diferencia entre informar, interpretar y opinar, mostrando igualmente mucha curiosidad por la especialización profesional, las motivaciones y la vocacionalidad del oficio de ser periodista.

Asimismo, les preocupa mucho la manipulación y sus efectos en la opinión pública, aunque expresan su distanciamiento con la mayoría de los contenidos de actualidad, al considerarlos alejados de su realidad particular. Del mismo modo, he observado una gran inquietud por cuestiones técnicas, como la difusión, la mecánica de cómo se hace un periódico “por dentro” y sus requisitos, al igual que el empleo de las nuevas tecnologías y sus posibilidades, quizá no tanto el peligro que supone la inevitable saturación receptiva y el riesgo de colapsar una correcta asimilación por exceso de impactos. En este aspecto, han tenido muy en consideración la importante necesidad de seleccionar y dosificar los medios y los mensajes para ser capaces de digerir mejor los contenidos de interés y de distinguir el periodismo serio y riguroso del simple entretenimiento.

Si la parte teórica es presentada de forma entretenida y se empieza a enlazar naturalmente con la segunda sesión de taller práctico, ésta acaba resultando muy provechosa porque de esa manera la predisposición y complicidad que acaban teniendo en la última clase práctica es mayor. El grado de confianza aumenta y esto hace que la participación por grupos en el trabajo y los ejercicios prácticos lo entiendan como un compromiso adquirido con el dinamizador y, de paso, también entre ellos mismos.

Mucho de lo debatido el día anterior durante la charla teórica cobra sentido para ellos cuando se les ponen los periódicos por delante. En ese punto compruebas cómo han asimilado más de lo que en un principio se podía pensar y convertir la comparación de cabeceras y el análisis de sus contenidos en una especie de “juego” los estimula bastante.

Retarlos a que ejerzan de “editores” y darles libertad de criterio para que sean capaces de seleccionar, identificar o buscar noticias y artículos de variados formatos, géneros, estilos, temas y secciones les hace la tarea más dinámica y esclarecedora. De paso, aprenden a moverse entre las páginas de un diario. La tarea les resulta atractiva y hace que quieran resolver sobre la marcha muchas dudas generadas por su curiosidad que se reservaron tras la clase teórica de presentación.

La manualidad que supone mancharse las dedos con la tinta de los periódicos, recortar sus noticias, pegarlas en sus cartulinas, distribuir las partes del collage para darles un cierto diseño estético y pensar su propio nombre de cabecera son ejercicios que despiertan vivamente su creatividad y las ganas de discutir entre ellos los criterios de búsqueda y selección. En todos los casos se les acaba quedando corta las dos horas de taller; les sabe a poco y así te lo expresan al final de la experiencia en el aula.

Es en ese punto exactamente en el que desgraciadamente termina la actividad, porque después de ese ejercicio colectivo es cuando realmente estaría el grupo más preparado y predispuesto por actitud y aptitud para aprender más cosas y profundizar.

Por lo que respecta a la implicación y colaboración del profesorado, dirección y personal docente de los IES con “La Prensa en las escuelas”, no ha habido tacha por ese lado. Todos ellos muestran abiertamente el aprecio y valor que otorgan a la iniciativa de la APS.  Han facilitado todos los medios tanto humanos como materiales necesarios, fomentado la participación de sus alumnos y respetando escrupulosamente la dinámica de la actividad y su espíritu.

En resumen, puedo decir que el propósito de “La Prensa en las escuelas” se ha cumplido con creces en todos los centros visitados, pues los alumnos han tomado consciencia de la importancia que tiene la información como derecho y como deber en la sociedad actual, e igualmente creo que han entendido el papel particular que desempeña la prensa escrita dentro del transversal mapa de los medios de comunicación, comprendiendo su evolución y adaptación al mundo cibernético. En última instancia, también pienso que han asimilado la esencia de la profesión del periodista y su obligado código deontológico y profesional.

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