La alfabetización mediática llega a los Institutos de Sevilla

“No se trata de reclutar a futuros periodistas”. Es lo...

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“No se trata de reclutar a futuros periodistas”. Es lo primero que les digo a mi alumnado al llegar a clase. “Os voy a mostrar lo foto3importante que es para cada uno de vosotros y vosotras, la información. También descubriréis lo trascendental que es la forma de expresarnos y los diferentes puntos de vista que se pueden dar respecto a un único hecho. Y quizá, muchos y muchas descubráis qué es la perspectiva de género y cómo mina la vida de toda la sociedad. No sólo os lo voy a contar, sino que os lo voy a demostrar con numerosos ejemplos, ejercicios y dinámicas de grupo. En estos dos días vais a convertiros en los protagonistas de vuestro propio aprendizaje y vais a aprender y a aprehender,  creciendo, a la vez,  como personas”.

Con este discurso de presentación entro en faena. A mis chicos y chicas les esperan dos interesantes jornadas repletas de exposiciones y divertidas actividades que versarán sobre la información y la importancia que ésta tiene en el mundo en el que viven. Nuestra finalidad: hacer una sociedad más feliz y consciente de que ese bienestar hay que cuidarlo y fomentarlo a través de la buena comunicación.

Transmitir el fervor por el periodismo, la educación y sus fines sociales resulta fácil para cualquier periodista vocacional. Pero, a pesar de haber estado en el proyecto “La Prensa en las Escuelas” desde su nacimiento, la preparación de las clases nunca ha sido simple, comportando un gran número de horas de trabajo y estudio, con el objetivo de ofrecer lo más actual y novedoso a un público exigente.

Hay que tener en cuenta que nos dirigimos a una audiencia que no asimila los conocimientos de la misma forma en que lo hacían otras generaciones. Ellos y ellas son más tecnológicos y por supuesto, más audiovisuales.  Una afirmación avalada por multitud de estudios que no se nombran por motivos de espacio.

PowerPoint, documentos escritos, auditivos y audiovisuales, como libros de estilo, escaletas reales, agendas de agencias de noticias, teletipos, noticias elaboradas, foto noticias, antiguas publicaciones, vídeos, tipógrafos y un largo etcétera, son los utensilios de los que se abastecen estas  clases.

Unas sesiones que, lejos de ser íntegramente magistrales,  fomentan la participación de los estudiantes, que dan su punto de vista o proponen temáticas que les interesan, tapando, de esta forma, ese hueco educativo que excluye la expresión oral y pública de la formación de los jóvenes.

foto4La adaptación de las clases es importante respecto a la temática que más les atañe a los miembros de un centro educativo en cuestión, así como de las circunstancias y características personales de cada alumno o alumna. Este ajuste requiere un previo estudio del entorno del centro y una comunicación precedente con el profesorado responsable que dará cuenta de la posible existencia de alumnos y alumnas con algunas características fuera de lo común a tener en cuenta.

La aclamación de los talleres es masiva, tanto por parte de los discentes como de los docentes, algunos de los cuales, solicitan quedarse a las sesiones y repiten por años.

Ellos y ellas se divierten, aprenden, aprehenden, colaboran, proponen, trabajan, se implican y piden que los talleres se alarguen en el tiempo. Y, a juzgar por las calificaciones finales de los mismos, se sospecha que no sólo lo solicitan porque se libran de otras asignaturas más tediosas, sino porque realmente observan una finalidad útil en el contenido que les muestra otra cara menos reglada de la realidad en la que viven.

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