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Juan Manuel Moreno no es presidente del Partido Popular de Andalucía. Ni líder de la oposición en el Parlamento andaluz. Es un torero. Y los premios Planeta no distinguen a los mejores escritores del año, sino a los que protegen el medio ambiente.

Inmaculada Villaécija explicando cómo las redes sociales también sirven para estar informado.
Inmaculada Villaécija explicando cómo las redes sociales también sirven para estar informado.

Lo de arriba no es una fabulación, es, según extraemos de los resultados de los test de actualidad que realizamos durante la primera sesión de ‘La Prensa en las escuelas’, lo que cree una buena parte de los jóvenes sevillanos. Los que ahora mismo estudian en los centros de Enseñanza Secundaria de Sevilla y la provincia, los que en unos pocos años están llamados a coger el relevo y llevar el peso en esta sociedad en la que vivimos y en la que, a la vista está, la información (la de verdad) ha pasado a ser totalmente prescindible.

Lo de arriba retrata con crudeza la realidad del desprecio/desconocimiento generalizado que las nuevas generaciones sienten hacia los medios de comunicación, hacia la prensa, entendida ésta en su más amplia acepción.

¿Creen que estoy exagerando?

Seguro que les convenzo si les digo que la mayor parte de quienes responden que Juan Manuel Moreno es un torero o que los premios Planeta son de carácter medioambiental tienen como principal fuente informativa, y única diría yo, Instagram. Sí, de todas las redes sociales que existen actualmente –que no son pocas- la menos vinculada a la información, la más banal, la más superficial es la que usan nuestros jóvenes para estar al día de lo que pasa a su alrededor.

El resultado, cómo no, es que el mundo, su mundo, queda reducido a cuatro clichés, a dos rumores y a algún vídeo viral. La aldea global que un día preconizó McLuhan es más aldea que global para estas nuevas generaciones.

Pero el panorama, nada positivo, no es irreversible. Sobre todo cuando a estos jóvenes se les hace ver que las redes sociales pueden ser una herramienta para obtener información, información veraz proporcionada por periodistas, por medios de comunicación solventes y profesionales. Que sí, que Twitter o Facebook, por poner dos ejemplos, pueden servir además para conocer lo que está pasando ahí fuera.

Ése es el acierto y el valor de ‘La Prensa en las escuelas’, descubrirles a los más jóvenes, a la generación no ya 2.0 sino 3.0, la importancia de acceder a una información profesional, contrastada, relevante. Y que se puede hacer también a través de las redes sociales. Porque lo importante no es el cómo, sino el qué.

 

 

 

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