Información ‘líquida’

Líquido, del latín liquidus, ‘dicho de un cuerpo de volumen...

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Líquido, del latín liquidus, dicho de un cuerpo de volumen constante: de moléculas con tan poca cohesión que se adaptan a la forma de la cavidad que las contiene, y tienden siempre a ponerse a nivel’, así es la generación del smartphone, de Instagram y de Facebook, la generación de los millennials, los nuevos consumidores. Así son los jóvenes de hoy en día, los adultos del futuro, muchos de ellos acostumbrados tan poco a la información que el adjetivo líquido es el que mejor les define. Se adaptan a los nuevos tiempos, a vivir pendientes, casi esclavos, de las redes sociales y la televisión basura, a vivir a expensas de lo que dicta el mercado de la información y los valores del consumismo, a ser sin ser.

Los jóvenes deambulan por pasillos y aulas en la mayoría de los institutos, reciben el conocimiento a través de sus profesores, aprenden, estudian, pero les falta algo, les falta conciencia crítica, su aprendizaje, el que llevan a cabo día a día es parte de esa información líquida a la que están acostumbrados, escuchan atentos, aprenden y aprueban… luego olvidan.

‘La prensa en las escuelas’ además de aportar conocimiento sobre el periodismo pretende precisamente despertar esa parte dormida, a veces casi muerta, de todos y cada uno de los jóvenes que acuden a nuestro talleres, esos a los que les suenan los programas de televisión del tipo ‘Mujeres y hombres y viceversa’ o ‘Sálvame’ pero que poco saben acerca de quién gobierna en su pueblo, ciudad o comunidad autónoma.

Un día cualquiera, en un instituto cualquiera, un joven afirma “me informaré cuando pueda votar, antes ¿para qué?”, una afirmación tan generalizada como dolorosa, un ejemplo de ese líquido que pasa delante de nuestros ojos y que apenas nos moja, esa información que pasa sin pena ni gloria delante de nuestro jóvenes. “A veces la información que cuentan los medios también afecta a los jóvenes, piensa por ejemplo cuando hablan de planes educativos, de la reválida de la que tanto se ha hablado en los últimos meses…”, es mi respuesta, respuesta ante la que parece que una luz se enciende en la cabeza del joven, calla, agacha la cabeza y piensa, piensa en silencio pero piensa. Esa es la magia de estos talleres, hacer pensar, pensar a una generación líquida, aquella que se amolda a lo que ve, que no lucha y que no se resiste, una generación que se cierra en banda ante lo sólido, que se niega a aferrarse a una creencia o actitud propia, que sigue a la masa.

¿Por qué es importante estar informado? Precisamente para eso, para pensar, para a través de lo que leemos despertar esa parte de nuestra mente que se resiste, que se posiciona ante lo que lee, ese es el encanto de ‘La prensa en las escuelas’, unos talleres en los que hablamos de periodismo, de medios de comunicación, de prensa, pero sobre todo despertamos ciudadanos libres, críticos y cada vez un poco más sólidos.

Después de varios años, este proyecto sigue siendo útil y necesario, útil para aquellos que a través de los talleres nos acercamos a los jóvenes para contarles lo más bonito de la profesión que hemos elegido y necesario sobre todo para ellos, para esos jóvenes encasillados en una generación, la que les ha tocado vivir, una generación que vive con todas las posibilidades que la tecnología y el desarrollo pone a sus pies cada día, pero que se muestra cada vez más impasible. Sin con estos talleres conseguimos despertar al menos a uno de ellos, la experiencia habrá merecido la pena y el líquido…el líquido cada vez será menos moldeable.

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