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Me pide la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS) unas líneas para valorar mi primera experiencia como monitor del proyecto ‘La Prensa en las escuelas’, que tengo que calificar como muy grata y enriquecedora desde un punto de vista profesional, pero también personal. Ha supuesto un acercamiento muy interesante a la realidad cotidiana de nuestros jóvenes y adolescentes, que muchas veces desconocemos si no tenemos un contacto de primera mano con ellos: sus gustos, inquietudes, preferencias, intereses… De mi paso por las aulas extraigo algunas conclusiones, aunque éstas no tienen que coincidir necesariamente con la de otros compañeros y compañeras, sino que son reflexiones personales que hago después de participar en este programa y que no pretenden tener ningún otro valor.

En primer lugar, me llama poderosamente la atención lo alejados que están los adolescentes andaluces de la actualidad informativa en cuestiones tan importantes como política, economía, violencia de género, etcétera, ante las que muestran un absoluto desinterés en la mayoría de los casos. Es urgente, por tanto, trabajar en la concienciación de la importancia de que sean ciudadanos bien informados y comprometidos con su realidad social si el día de mañana queremos que nuestra sociedad sea una democracia más madura formada por hombres y mujeres responsables. Nos parece muy grave que muchos jóvenes desconozcan cómo se llama el alcalde de su pueblo, pero que todos sepan quién es el youtuber más seguido del país, por ejemplo; o que no sean capaces de identificar a los representantes de los partidos políticos más importantes de Andalucía, pero sí al ex presidente de Cataluña o al presidente de los Estados Unidos.

Por otro lado, los chavales son totalmente ajenos a los medios de comunicación tradicionales, y para ellos un periódico en papel es casi un objeto de museo. Está claro que los medios por los que se informan o se entretienen son eminentemente internet y las redes sociales, por lo que es fundamental a estas edades que exista un control parental para que no accedan a contenidos que puedan ser inadecuados para su educación y que hagan un buen uso de los medios digitales. Y esta tarea no sólo corresponde a los profesionales de la educación, sino también, y sobre todo, a los progenitores en el ámbito familiar.

En cuanto a la acogida que ha tenido el taller en los centros, tanto por los alumnos como por parte de los profesores, en general ha sido muy satisfactoria. Los estudiantes muestran interés en participar en esta iniciativa, muchas veces como una manera de salir de su rutina diaria, pero se meten de verdad en el contenido del taller y les llama sobre todo la atención los contenidos audiovisuales y los asuntos relacionados con la utilización de las redes sociales, la publicidad sexista y la igualdad de género. Precisamente, este último aspecto suscita el debate en las aulas al abordar el control que algunas personas ejercen sobre sus parejas a través de las redes, forma de vestir, amistades, etcétera, que se da sobre todo en estas edades y por lo que se sienten identificados. Como positivo, vemos que la mayoría de los adolescentes reconocen que hay machismo entre la juventud pero saben identificar las formas en que se manifiesta en sus ámbitos.

En conclusión, creo que este proyecto debe generalizarse al conjunto de los centros de Secundaria y adaptarse para impartir algunas sesiones en los colegios de Primaria, para que los niños, desde edades tempranas, vayan asumiendo algunas nociones básicas sobre el mundo de la comunicación y, sobre todo y más importante, para que sean conscientes de que serán mejores ciudadanos si están bien informados y pueden adoptar sus decisiones de una manera crítica y responsable. Enhorabuena a la APS por esta iniciativa.

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