Haciendo caminos

“Todo pasa y todo queda”, así comienza uno de los...

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“Todo pasa y todo queda”, así comienza uno de los poemas más conocidos de Antonio Machado. Pues sí… Al andar se hace camino, y de eso pude darme cuenta desde los primeros minutos de mi clase ante jóvenes de quince años.

Reconozco que no fue fácil al principio, que los nervios se dejaron caer por mis pensamientos segundos antes de atravesar la puerta del primer centro que visitaba.  Era novata en esta aventura y no sabía si los alumnos que dentro aguardaban recibirían con entusiasmo los temas elegidos para adentrarse, al menos por unas horas, en el complejo mundo de la información.

Dos alumnas del IES Luca de Tena durante el taller.
Dos alumnas del IES Luca de Tena durante el taller.

Pero es gratificante ver cómo los jóvenes acogen con expectación lo nuevo, lo desconocido. Y sí, puede decirse que algo de desconocido había en los talleres para ellos, dada las numerosas preguntas dejadas en blanco en los test de actualidad que les entregamos nada más empezar.

Sin embargo, después de corregirlos con ellos y ver en sus caras que de algo les sonaban los nombres de las personalidades por las que se les preguntaba, mi asombro y mi emoción crecieron al observar que sus conocimientos sobre los temas tratados en las sesiones prácticas se multiplicaban. Actividades como redactar una noticia, comparar portadas de periódicos o comprobar el tratamiento indebido de una información les hacían pararse a pensar, ver cómo los medios representan el mundo en el que viven y del que son partícipes. Críticas y opiniones diversas, en definitiva, los alumnos expresaban en cada práctica su manera de entender la sociedad.

Porque la información no es más que realidad, dosis de realidad vistas desde infinitos puntos. Y mi misión en este proyecto era hacerles ver que ellos tienen sus propias ideas, y que éstas no deben ser silenciadas. “Conocimiento es poder”, les decía en cada clase. Conociendo lo que sucede a nuestro alrededor, siendo curiosos, podrán siempre aportar su visión del mundo. Porque… ¿Acaso hay una sola verdad? Sólo estando informados podrán acercarse todo lo posible a eso que llamamos “objetividad”.

Aún me quedan institutos por visitar, jóvenes a los que enseñar y de los que aprender. Cada alumno ha sido distinto a su compañero y, cada clase, un fiel reflejo de la realidad, de lo que encontramos al salir a la calle cada día. Alumnos extrovertidos que se lanzan a preguntar sin reservas, tímidos que esperan a que te acerques o termine la clase para consultarte alguna duda, distraídos, charlatanes, risueños… Tener la oportunidad de estar rodeada de ellos, de sus ideas nuevas y espontáneas, es una experiencia única.

Y es que, como comenzaba este texto, en la vida todo pasa, pero también queda. Quedan los buenos recuerdos, las buenas impresiones, lo que en un momento de tu vida escuchas o lees, lo crees importante, y decides guardarlo en tu memoria para siempre. Ojalá quede en alguno de ellos la reflexión que intento trasmitirles, que no es más que su gran capacidad para ser dueños de sus ideas, lo más valioso que pueden tener. Ellos son quienes, paso a paso, irán construyendo su camino.

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