Enseñar e informar: la esencia de la vida

Siempre me gustaron los profesores apasionados por la materia de...

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Siempre me gustaron los profesores apasionados por la materia de su responsabilidad. He tenido muchos buenos profesores. También malos. Rufino, de Literatura, transmitía pasión cada vez que recitaba a Juan Ramón Jiménez en el IES Pablo Neruda de Huelva. Don Enrique Bernabé, en el colegio Juan Luis Vives, ribeteaba de anécdotas las clases de Sociales, en las que aprendimos que los reyes no siempre son los más listos del reino. El cine también ha reflejado esa sinergia que se produce cuando un maestro da lo mejor de sí mismo y el alumno le responde con la misma intensidad, a veces pasando por un proceso de negación, aceptación y entrega final realizada desde la confianza mutua: ‘Rebelión en las aulas’ (James Clavell, 1967), con ese Sidney Poitier luchando por la igualdad; ‘Mentes peligrosas’ y la honestidad de Michelle Pfeiffer (John N. Smith, 1995) para mostrar una salida a jóvenes problemáticos; las batallas verbales de la francesa ‘La clase’ (Laurent Cantet, 2008), que ponen de relieve la cruda realidad multicultural y multirracial que vive el país vecino… Quizá el profe paradigmático, el tutor enrollado por excelencia sea el Keating del malogrado Robin Williams en ‘El club de los poetas muertos’ (Peter Weir, 1989).

Paco Núñez explica la importancia de leer prensa.
Paco Núñez explica la importancia de leer prensa.

En el taller ‘La Prensa en las escuelas‘ tratamos que el alumnado aprenda a tener su propio criterio, como Ethan Hawke y Robert Sean Leonard en aquel colegio de Nueva Inglaterra, conociendo la realidad del periodismo escrito, tan zarandeado por la crisis y por la explotación empresarial, que pesca siempre en río revuelto. No pretendemos que los chavales acaben subiéndose a una mesa y gritando: “¡Oh, capitán, mi capitán!”. Pero sí que comiencen a bucear en el bosquejo de lo que puede ser su futuro, sabiendo que la cultura y el conocimiento de la sociedad pasan, irremisiblemente por los periódicos, por la actualidad local, provincial, regional, nacional e internacional, desde la construcción de un nuevo parque infantil en Lebrija hasta el atentado del otro día en un estadio de Irak, en el que hubo 34 muertos.

Con ese objetivo entre ceja y ceja, trato de que se sumerjan en el contenido del taller haciendo un simulacro de entrevista, para que aprendan lo que significa la veracidad que te proporciona ir directos a la fuente, sin intermediarios. Unos se ponen en la piel de Messi; otras quieren ser Malú. Y en el discurrir del río Pregunta-Respuesta, se dan de bruces con que el periodismo no es Sálvame, sino un proceso de despliegue de talento en el que se mezclan varias áreas del conocimiento: literatura, psicología, instinto, capacidad de improvisación, diplomacia, firmeza, colmillo periodístico, astucia, transparencia… y mucho trabajo. Y ya cuando, al final del taller, tienen que poner un titular de siete palabras a una noticia contada, la dificultad sube muchos enteros. ¿Veis? Esto no lo puede hacer Paz Padilla.

Una sorpresa negativa que me encuentro en cada aula es que nadie, ninguno de los cientos de alumnos que me han asignado, ha visto nunca una película en blanco y negro, algo impensable en los niños de mi generación. Influyen muchos factores: la obsesión de Hollywood por hacer ‘remakes’ de obras maestras antiguas; la cultura 3.0 del portátil y del ‘smartphone’ ha desviado el ocio hacia los microvideos de dos minutos; y la proliferación de canales temáticos que deja el cine clásico sólo en el reducto de TCM, para los abonados a Movistar Plus. Así, es complicado que un adolescente aguante dos horas viendo lo mismo si no es un filme de superhéroes o una comedia ‘teen’. Por eso, les digo algunas joyas de la Historia del Cine que ni les suena (‘El Gran Dictador’, ‘Casablanca’, ‘Testigo de cargo’…) y dedico siempre unos minutos  a ponerle en la pizarra algunos títulos básicos de películas sobre periodismo: ‘Luna nueva’ (Howard Hawks, 1940), ‘Primera plana’ (Billy Wilder, 1974), ‘Todos los hombres del presidente’ (Alan J. Pakula, 1976), ‘Al filo de la noticia’ (James L. Brooks, 1987), ‘The Paper’ (Ron Howard, 1994), ‘Mad City’ (Constantin Costa-Gavras, 1997) y la recientemente ganadora del Óscar a Mejor Película ‘Spotlight’ (Thomas McCarthy, 2015), el primer filme sobre periodismo que consigue el máximo galardón de la Academia. La apuesta de La 2 al poner todas las noches, en ‘prime time’, un clásico de la historia del cine español es loable, pero es un David luchando con piedrecitas contra el mamut que suponen ‘Gran Hermano’, ‘El Hormiguero’, ‘Top Chef’, ‘Adán y Eva’ o ‘Allí abajo’.

En definitiva, periodismo y enseñanza son aristas del mismo cubo de la existencia. El papel del docente es importante, pero el de los padres es crucial, porque son los que tienen el mando a distancia en casa. ¿Por qué no prueban un día a ponerle a sus hijos un clásico como ‘Ben-Hur’? Es bueno que conozcan el duro trabajo que requería hacer una superproducción con miles de extras antes de que llegara la Industrial Light & Magic. En la era digital, lo analógico cobra un valor casi de tesoro inca, de lección de Historia. ¿Por qué no ver el telediario juntos y comentar las noticias? ¿Por qué no leer el periódico juntos, padre e hijo, y aclararle todas las dudas que le vayan surgiendo? Les aseguro que sus hijos son inteligentes y se hacen muchas preguntas que deben ser respondidas en toda su complejidad. Y la prensa escrita es la mejor herramienta para que conozcan el mundo, que no es una caja de Pandora, sino un mar de posibilidades que aumentan si el niño se convierte en un hombre consciente de la crudeza del entorno, pero dispuesto a luchar por un sueño. con uñas y dientes, siempre desde la honestidad y el respeto a los demás.

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