El valor de la inquietud

Cuando surgió la oportunidad de impartir estos talleres, mi primera...

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Cuando surgió la oportunidad de impartir estos talleres, mi primera reflexión fue: ¿Cómo responderán las nuevas generaciones a una iniciativa como ésta? Se les pide participación, atención durante cuatro horas y comprensión de un mundo, como el periodístico, del que sólo ven la superficie. Pues bien, tras 16 horas en cuatro institutos diferentes, puedo decir que mi inquietud por la posible respuesta pasiva del alumnado era infundada. Las nuevas generaciones, aparte de darnos mil vueltas a los mayores en el manejo de móviles, tabletas y ordenadores, conocen en líneas generales los grandes problemas de España; saben cosas de la actualidad (todos conocen a Nadal y a Mandela, pero muchos no saben el nombre de la presidenta de la Junta ni del alcalde de su ciudad); utilizan el rap como “periodismo cantado” sin ser demasiado conscientes de ello; son capaces de ordenar la información de mayor a menor importancia; saben perfectamente trabajar en equipo; y, sobre todo, mantienen en el punto máximo de cocción el concepto del ‘sapere aude’ (atrévete a saber), ya que me han hecho todo tipo de preguntas, muchas de ellas difíciles de responder: desde cuál es el periódico más leído del mundo hasta si alguna vez algún director de periódico me había obligado a publicar algún titular en contra de mi voluntad.

Una de las sesiones impartidas por Paco Núñez
Una de las sesiones impartidas por Paco Núñez

Existe inquietud en las nuevas generaciones, más concretamente entre los chavales de entre 14 y 16 años. Tibia inquietud por el pasado (el invento de Gutenberg les suena a chino), mucha por el presente (todos hablan de la corrupción y del paro) y enorme por el futuro que les espera al salir de clase. Esa inquietud se ha puesto de relieve en la participación activa en todas las actividades prácticas que les fui planteando, desde la lectura profunda de un periódico (algunos, los menos, cogían aquello como si fuera un jeroglífico de 72 páginas), en la que la facción masculina se iba directa a los deportes, mientras que las féminas preferían las secciones de Cultura o Sociedad, hasta la ordenación de una noticia sobre la fusión entre Facebook y WhatsApp, partida en trozos, siguiendo la fórmula de la pirámide invertida. Aquí casi todos los grupos acertaban los dos primeros párrafos, un dato bastante alentador sobre su futuro halagüeño como lectores de prensa escrita. Quizá la parte que más ha gustado a los chavales ha sido la de titular una noticia que yo les contaba. Les decía que el mejor titular era objeto de ‘retuiteo’ por mi parte para motivarlos, pero al final los ‘retuiteaba’ todos. Ahí, en ese juego a ser periodistas por unos minutos, era donde más interés ponían, posiblemente porque se daban cuenta de que toda la teoría que les fui contando, aderezada con anécdotas de mis 16 años de experiencia como periodista de radio, prensa, televisión y empresas de comunicación, servía para algo. En ese preciso instante, comprendían la enorme dificultad que tenemos a la hora de constreñir tres o cuatro ideas en una frase escrita con cinco o seis palabras. Y muchos salían bastante airosos.

Como conclusión, debo decir que todos reconocían a Belén Esteban como la intrusa dentro de ese grupo formado por Matías Prats, Ana Blanco, Iñaki Gabilondo y Jorge Javier Vázquez, al que algunos también miraban con recelo, pero es que el presentador de ‘Sálvame’ se dedica a un género periodístico de toda la vida como es la prensa rosa, aunque, eso sí, no es licenciado en Periodismo, sino en Filología Hispánica, lo que le resta credibilidad. La mayoría de los grupos respondieron perfectamente a la dinámica de escuchar la teoría, ribeteada con participación activa en las distintas prácticas y visionado de vídeos (sólo algunos conocían de antemano al reivindicativo artista Ai Weiwei). A mi juicio, la mayoría de los alumnos han entendido que la prensa escrita en el ciberespacio es importante (y casi toda gratuita), pero también la publicada en papel como referencia del periodismo pausado y de análisis, teniendo en cuenta que muchos de los contenidos que se publican en los diarios en papel no se pueden ver en digital en su totalidad. Y, por último, me quedo bastante satisfecho con haber puesto mi granito de arena para que la mayoría de los chavales que han recibido este taller de ‘La Prensa en las Escuelas’ empiecen a tener un criterio propio a la hora de emitir un juicio sobre algún tema de actualidad. Todos han comprendido que, para ello, tienen que estar informados por distintas fuentes y seguir formándose en las distintas asignaturas de su programa académico con el fin de ser personas cultas y reflexivas que puedan tomar las riendas de su propio futuro en esa sociedad tan exigente que les espera.

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