El papel, ese elemento extraño

Chicos y chicas se acercan a los periódicos. Algunos prácticamente por primera vez. O al menos por primera vez en la práctica, porque moverse por las páginas tiene sus claves, sus trucos y muchos todavía no los conocen. Perciben la sensación del papel, incluso se manchan con la tinta aún fresca y hacen todo un …   Read More

532
532

Chicos y chicas se acercan a los periódicos. Algunos prácticamente por primera vez. O al menos por primera vez en la práctica, porque moverse por las páginas tiene sus claves, sus trucos y muchos todavía no los conocen.

Perciben la sensación del papel, incluso se manchan con la tinta aún fresca y hacen todo un descubrimiento en este sentido. “Se manchan los dedos”, exclama alguno, en esa nueva experiencia para muchos. Es un hallazgo importante para unos alumnos que se mueven con soltura por el mundo digital y manejan las redes sociales en muchas ocasiones como sustitutivos de los medios de comunicación.

En sus casas, según cuentan varios de ellos, hay algunos periódicos, pero eso apenas sucede en un tercio de los hogares de los alumnos. Sus padres, sus abuelos mantiene la tradición, aunque cada vez menos, de comprar algún diario, esos medios escritos generalistas, aunque ya hay algunos que han dado el paso a la consulta de las versiones digitales de los periódicos tradicionales.

Estos chicos, acostumbrados a un relato lineal, sucesivo en el tiempo, de las informaciones que reciben a través de la televisión, apenas saben por dónde empezar en esos primeros contactos para muchos en los periódicos que, además , no están especializados en temas deportivos.

¿Dónde encontrar aquellas informaciones que les interesan? El fútbol, la moda, los sucesos, pero también algo de sociedad o economía aunque no sepan dónde ubicarlo. Revolotean las páginas para adelante y para atrás, siempre hay un compañero que grita triunfante por el hallazgo de una foto impactante, de un titular llamativo. El texto es otra cosa, cuesta más desentrañarlo y primero hay que intentar comprender qué es una esquela, el porqué de la publicidad o leer el horóscopo del día.

Poco a poco se van desvelando misterios. Las noticias están ordenadas por temas, por esos tipos de periodismo que se explican en el material que apoya la sesión teórica (político, económico, cultural, internacional, deportivo, taurino y muchos más) y queda bien separada la opinión de la información o al menos así debería ser. Hay espacio para la información local, la más próxima, para la política, para los sucesos y también para el entretenimiento como son los crucigramas o los sudokus.

Una vez que se empieza con la búsqueda y hallazgo de las noticias y se toma en cuenta su distribución en secciones, esto es, que se empieza a poner en práctica lo que se explica teóricamente y tal vez no se comprende, llega el momento de la verdad para los periodistas y en el que se puede descubrir si de verdad hay madera entre estos lectores potenciales: elegir entre las noticias para confeccionar tu propia primera plana.

Es entonces, antes de utilizar las cartulinas, las tijeras y las barritas de pegamento cuando se explica cómo funciona una redacción. Es quizás el momento en que hay más silencio en la clase y se formulan más preguntas por parte de los chicos. Es algo así como eso que siempre quisieron saber pero no llegaron a preguntar porque tal vez pensaron que las cosas se hacían solas, que sólo era la decisión de un director o que el azar ordenaba caprichosamente la actualidad.

Valorar, ahí está el quid de la cuestión. Es entonces cuando se descubre no sólo el gusto y el criterio de los alumnos sino también si se ha asimilado toda la actividad y además siguen las instrucciones que se les recuerda poco antes de ponerse manos a la obra. Los resultados tal vez sean desiguales y a menudo surgen sorpresas agradables al comprobar cómo algún grupito aparentemente distraído ha absorbido las indicaciones.

Pero sobre todo es el momento en que los chicos y las chicas se sienten protagonistas y se ponen a prueba apoyados en la dinámica del pequeño grupo que forman con otros compañeros. No es una competición, pero tal vez a alguno le ha picado el gusanillo de rivalizar con los otros ‘periódicos’ de cartulina y artículos y fotos recortados como si se tratara de ‘pisar’ cualquier exclusiva a la competencia.

Para muchos será un ejercicio más, una actividad distinta que además rompe la rutina de las clases, aunque cuando se acaba la actividad y se deja el centro, mientras los alumnos se entregan con entusiasmo a un recreo que parece haber borrado cualquier conocimiento que hubieran adquirido unos minutos antes, puede que empiece a hacer efecto el ‘virus’ del papel, el que no ataca al ordenador sino a cualquier muchacho que, con el tiempo, desarrolle todo un LECTOR INFORMADO.

In this article