El interés (dormido) por la actualidad

Darío (el nombre es ficticio, la historia no) terminó el...

316
316

Darío (el nombre es ficticio, la historia no) terminó el test de actualidad en apenas dos minutos. Por curiosidad lo revisé y, sorpresa la mía, cuando comprobé que había contestado correctamente –detallando hasta el segundo apellido de algunos de los políticos por los que se les preguntaba- todas las preguntas. Era la primera vez que me pasaba algo así en todas las sesiones en las que he participado en el proyecto La Prensa en las escuelas’. Inmediatamente le pregunté cómo se informaba, si leía la prensa, en qué formato y con qué frecuencia. Una batería de preguntas de la que estaba convencida saldrían interesantes conclusiones. Y no me equivoqué.

Este alumno constestó correctamente el test de actualidad en 2 minutos
Este alumno contestó correctamente el test de actualidad en 2 minutos.

Leía la prensa a diario, en formato papel, porque sus padres eran suscriptores de una cabecera sevillana. También lectores de prensa, al igual que sus abuelos. Y leía porque se había acostumbrado a mirar el periódico desde pequeño, porque había adquirido el hábito de informarse de lo que pasaba en su ciudad, en el mundo, porque le interesaban las noticias que los periódicos recogían, especialmente las políticas. Unas noticias que leía con atención, de ahí que retuviera hasta el segundo apellido de políticos regionales, algo que no es habitual ni siquiera en lectores adultos. Pero en él sí.

No sólo respondió Darío a las preguntas sino que, además, estaba al tanto de la campaña electoral andaluza –que coincidió en fecha con las sesiones de este proyecto educativo-, de las propuestas de los candidatos. Es más, se atrevió a hacer un pronóstico de lo que podría pasar. Y debo reconocer que casi acertó.

Con casos como el de este joven de 3º de la ESO, y después de revisar los test de actualidad de los distintos grupos de esta edición, podemos concluir que responden correctamente a las preguntas los alumnos y alumnas que consumen información, aquellos interesados en la actualidad. Los mismos que  ven cómo sus padres utilizan las tablets para leer las distintas cabeceras o traen a diario el periódico –en formato papel- en casa. Aquellos que consultan las portadas en el quiosco o en la biblioteca de su instituto entre clase y clase. Para estar al día sólo hace falta el interés por querer saber qué está pasando. Y son aquellos a los que alguien, un día, les enseñó, sobre todo con su ejemplo, qué significa estar informado, a los que alguien, un día, les despertó el interés por la prensa.

Este interés, lamentablemente, contrasta con el del alumnado que pinta una raya en el espacio reservado para la respuesta, habituados a ver sólo y exclusivamente “programas de gente famosa”, cómo ellos mismos los etiquetan, “los que todo el mundo ve”, añaden. Y lo peor no es que no sepan cómo se llama la presidenta de la Junta de Andalucía o dónde se ubica el Museo Picasso. Lo más triste es que reconozcan –y hasta de forma orgullosa en algunos casos- que no les interesa quién gobierne en su comunidad autónoma, cómo se llama su alcalde o dónde están ubicadas las bases militares en nuestra región. Una falta de interés que coincide con la falta de consumo de información en sus hogares, en su entorno, donde las noticias de interés general no interesan.

Redacción de una noticia tras la rueda de prensa
Redacción de una noticia tras la rueda de prensa

Despertar este interés informativo –inexistente en algunos casos- fue, sin duda, uno de los retos en las sesiones. Para ello analizamos noticias de distintos medios de comunicación, tanto en formato papel, en redes sociales o en ediciones digitales, simulamos un informativo de radio –con noticias vinculadas a sus intereses-, organizamos una rueda de prensa, en la que ellos mismos actuaron como periodistas o como ponentes de la mesa, e inventamos noticias en las que eran los protagonistas, lo que les resultó útil para comprobar que cualquiera de ellos puede llegar a ser el quién en una información.

Actividades todas que nos sirvieron para hablar de actualidad, para descubrir lo que les interesaba y para que comprobaran la necesidad de estar informados. El resultado, una edición más, fue satisfactorio. En la segunda sesión, hubo quien antes de entrar en clase repasó los titulares de diarios digitales en su móvil, quienes traían anotadas una serie de preguntas sobre informaciones analizadas el día anterior en casa o preguntaban qué medios eran los que seguían en Twitter los periodistas profesionales, “los de verdad”, para estar informados. Empezamos a recoger los primeros frutos.

Si analizáramos ‘La Prensa en las escuelas’ como un experimento científico, habría que concluir que el interés por la actualidad, por lo que pasa alrededor, es casi innato, está ahí, dormido en muchos casos, confundido en otros, pero está. Sólo falta el estímulo que lo haga brotar.

No cabe duda que esta iniciativa impulsada por la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS) funciona, y lo hace mejor de lo que incluso los que impartimos estas sesiones imaginamos, porque conseguimos, en apenas cuatro horas, despertar ese interés dormido por la actualidad. Es el estímulo que a muchos les falta para darse cuenta del valor de la información.

In this article