Despertando mentes brillantes. ¿Por qué es útil estar informados?

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A la adolescencia se le han puesto numerosas etiquetas limitantes: despistados, flojos o dormidos. Mi objetivo cuando entro en una clase es terminar con esas visiones y despertarlos. Captar la atención de jóvenes estudiantes de la ESO y Bachillerato. Llevo un material muy útil, la esencia de la información.

En cuatro horas recorremos algo más que periódicos, géneros, historia y redes sociales. Valoramos la importancia de leer. Los medios de comunicación nos ayudan a contemplar realidades. Les pongo numerosos ejemplos: “los medios son mapas que te facilitan la vida en el territorio”. Gracias a este proyecto educativo de ‘La Prensa en las escuelas’ de la Asociación de la Prensa de Sevilla tengo la fortuna de aprender con ellos. Si los escuchas, recibes el regalo de la curiosidad y del entusiasmo.

Elisa Macias explicando la importancia de estar informados.
Elisa Macias explicando la importancia de estar informados.

Estas mentes brillantes se convierten en reporteros, narradores de una actualidad diferente. Así descubro que están motivados, sólo hace falta encender la mecha con un nuevo ejemplo: “Si Lucía puede llegar a ser una campeona esquiando, ¿cómo descubrirá que le fascina la nieve en Sevilla donde no se produce ese fenómeno meteorológico? Las respuestas se acumulan: viajando, viendo en televisión programas deportivos, leyendo prensa, buscando vídeos en youtube…”.  En definitiva utilizando la herramienta del periodismo y los medios de comunicación. Da igual que el soporte principal no sea el papel, está claro que estamos ante generaciones digitales.

Gracias chicos por compartir vuestras noticias repletas de imaginación. Aquí muestro alguno de los titulares vitales de estas mentes brillantes:

“Los partidos españoles acuerdan una nueva ley educativa pensando en el alumnado”.

“Encuentran curación al cáncer de pulmón”.

“Una canción trae paz al planeta”.

Porque como leí en una de las paredes del IES Itálica de Santiponce: “Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir” de Walt Disney.

Me encuentro en la tarea de ayudarlos a localizar sus caminos. Eso me lleva a la interesante anécdota que relata José Antonio Marina en su artículo: “la hora de los docentes”.

El filósofo detalla así: “Recuerdo la anécdota de un profesor de pedagogía americano que el primer día de clase dijo a sus alumnos, futuros maestros: ‘He dedicado este verano a enseñar a hablar a mi perro. Está ahí fuera. Si quieren puede hacerles una demostración’. Los alumnos por supuesto asintieron. El perro entró, se tumbó y el tiempo pasó sin que dijera palabra alguna. Al fin un alumno protestó: ‘Profesor, su perro no habla’. El profesor contesto: ‘Yo les dije que había enseñado a hablar a mi perro. No que mi perro hubiese aprendido. No olviden eso en el futuro. Nuestra profesión no es enseñar, sino conseguir que aprendan’

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