Desmontando prejuicios sobre la prensa, mejorando expectativas hacia la información

Vivimos en una sociedad donde la inmediatez impera en todos...

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Vivimos en una sociedad donde la inmediatez impera en todos los aspectos de nuestra vida, aunque, más si cabe, en la adolescencia y la juventud. La generación smartphone, la generación digital, la de las redes sociales y la del aquí y ahora no concibe su realidad alejada de la interactividad y de la rapidez. Tal vez, por ello exista en los estudiantes de instituto esa desafección por la prensa en papel, porque para acercarse a ella se requiere de tiempo para leer textos de más de 140 caracteres, donde la información visual no tiene la importancia que a ellos les gustaría y donde les resulta difícil encontrar contenidos que le sean atractivos y con los que puedan sentirse identificados.

El desconocimiento les crea esos prejuicios hacia los periódicos. Unas opiniones preconcebidas de carácter negativo que les hacen valorar y juzgar antes de conocer cómo se presenta la realidad en formato papel. Y ahí es donde creo que reside la importancia de estos talleres socioeducativos, en acercar el mundo del Periodismo y de los medios de comunicación a una generación que está expuesta a una gran cantidad de información pero que no por ello la hace estar más informada, ya que, en ocasiones, les falta esa educación mediática que les ayude a descodificar y a entender desde un punto de vista crítico los mensajes que reciben.

Con todo ello y, desde mi experiencia personal, la gran mayoría del alumnado con el que he trabajado me ha demostrado un interés y unas ganas por aprender que han desbordado mis expectativas. Quizás, precisamente, por esos prejuicios con los que en un principio iba a las aulas y que poco a poco se han ido desmontando a medida que me demostraban sus inquietudes, su frescura y, sobre todo, esa necesidad por demostrar su valía, porque como me han dicho en más de una ocasión “los medios siempre muestran una imagen negativa de los jóvenes” y eso, según me cuentan,  hace que se les cuelgue una etiqueta “injusta” de cara a la imagen que la sociedad tiene de ellos. Así que, qué mejor forma de comenzar los talleres que generando debates con los que conocer su perspectiva sobre la realidad mediática e intercalar aspectos teóricos sobre la función de los medios de comunicación en la sociedad y su estructura con la opinión y experiencia personal de los estudiantes con respecto a ellos. Todos quieren ser escuchados y todos tienen algo que decir, porque hablar, lo que se dice hablar, es una de sus virtudes. Su participación e implicación se despierta cuando se tratan temas con los que ellos pueden sentirse identificados y creo que esa es la clave para que el ritmo del taller no decaiga. Cuando se habla de las diferencias entre las redes sociales y los medios de comunicación, de las fake news o de si la libertad de prensa debe tener límites o no y se ponen ejemplos de la actualidad informativa que todos conocen en relación a estos temas, demuestran que están más informados de lo que creen aunque no sean conscientes de ello. Porque como les digo, nos encontramos en un momento en el que nosotros no tenemos que buscar la información, es ella la que nos llega a nosotros al estar constantemente conectados y rodeados de herramientas y plataformas comunicativas. De ahí, que sea fundamental aprender a desgranar los intereses y las estrategias mediáticas que se esconden detrás de la maquinaria informativa, para que podamos seleccionar lo que nos interesa y analizar y formar nuestra opinión bajo un criterio y unos argumentos firmes.

La información es poder y los periódicos constituyen una herramienta valiosísima para comenzar a ser poderosos. Por eso, cuando comenzamos a conocer sus secciones, los géneros informativos que en ellos aparecen, las famosas 6W con las que elaborar una información básica y descubren que hay vida más allá de las noticias al haber cabida también para los reportajes, los artículos de opinión, las entrevistas o las crónicas, se dan cuenta de que la prensa en papel es algo más que “un medio desfasado” o “algo que sólo interesa a las personas mayores”. Quizás es por ello que cuando pasamos a la parte en la que simulamos que estamos en la redacción de un periódico y que cada grupo tiene que elaborar una noticia de temática diferente, todos muestran un gran entusiasmo y muchas ganas por demostrar lo que han aprendido y cómo pueden llevarlo a la práctica. Imaginación no les falta, algunos incluso acompañan su noticia, real o ficticia, con una ilustración o un anuncio publicitario dibujado por ellos mismos y me piden salir a la pizarra a leer su ópera prima.

Entre risas y aplausos, los minutos pasan, el taller termina. Y cuando sales por la clase con la sensación de que estos jóvenes se han divertido y que, al mismo tiempo, han aprendido y se han interesado por una temática que en un principio no les resultaba atractiva, es cuando te das cuenta de que la educación es el único motor de cambio de la sociedad y de que los periódicos son un elemento pedagógico fundamental en las aulas por las posibilidades educativas que ofrece, no sólo para el aprendizaje de aspectos relacionados con la información y la comunicación, sino también para ampliar el vocabulario de los estudiantes y mejorar su forma de expresión, así como para despertar una conciencia crítica sobre la realidad que le ofrecen los medios y para que sean capaces de conectar con una sociedad real alejada de la virtual.

 

 

 

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