Conocer para reflexionar, pensar para actuar

Cuando nos disponemos a afrontar una sesión práctica con adolescentes...

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Cuando nos disponemos a afrontar una sesión práctica con adolescentes y medios de comunicación, tenemos muchos temas por delante y la incógnita de si conseguiremos trasladar cada una de las claves del ejercicio periodístico a chicos y chicas de 12 a 16 años. La ilusión, los nervios y las ganas de resolver muchas preguntas y de plantear muchas más se apoderan de todos los afortunados que tenemos la suerte de poder contar nuestra profesión, de poder relatar aquello que nos apasiona. La sensación que predomina antes de pisar el aula es el deseo de lograr la tan ansiada conexión con un público especial, muy volcado hacia su propio mundo, con el que no sabremos si conectará el discurso. Los temores son lógicos cuando todavía no se es muy consciente de que el discurso lo construye el aula, lo construyen cada uno de los alumnos y las alumnas. Cada una de las sesiones discurre de un modo diferente, aunque pueda parecer un tópico, pero son las necesidades e inquietudes del alumnado las que marcan la pauta e imponen el pulso del proyecto. Suelen ser características comunes la curiosidad, la espontaneidad y la preferencia por los estímulos visuales y el uso de la imagen, aunque estemos en Coria del Río, las Tres Mil Viviendas, Sevilla Este o Bormujos.

Antonia Nogales durante una sesión en el IES Los Álamos (Bormujos)
Antonia Nogales durante una sesión en el IES Los Álamos (Bormujos)

A título personal, participar en el proyecto ‘La Prensa en las escuelas’ está suponiendo una reconciliación con las nuevas generaciones. Desde la conciencia aparente de las generaciones más jóvenes ­—también estimulada por la propia foto fija que proyectamos desde los medios de comunicación— como perdidas, aletargadas, pasivas o indiferentes… la realidad de las aulas andaluzas es bien distinta. Lograr estimular a la audiencia adolescente no resulta tan complicado en la práctica, especialmente si se tratan temas que los implican a ellos, temas en los que puedan adoptar una dinámica de acción-reflexión. Por eso, analizar con visión crítica noticias que hablan de lo que los jóvenes andaluces piensan o hacen suele ser reclamo efectivo para el debate, como en los siguientes ejemplos prácticos que palpamos en las aulas de Educación Secundaria Obligatoria: “España es el país de Europa con más jóvenes que ni estudian ni trabajan” o “Una de cada tres jóvenes considera aceptable que su pareja la controle”.

Analizar, debatir y reflexionar son acciones que estimulan el juicio crítico y el pensamiento inconformista, cualidades imprescindibles para un ciudadano formado y responsable. De igual modo, ser capaces de plantear y conocer el contexto que rodea a los mensajes mediáticos dota de armas a los jóvenes para combatir la manipulación. Por esto, cuando analizamos en clase la campaña publicitaria que sirvió a Telecinco para anunciar la fusión por absorción con la cadena Cuatro, los alumnos comprenden —a través de los personajes de animación que representan a ambos grupos de medios— cómo la concentración afecta a la libertad periodística. La experiencia está demostrando que colocar a los alumnos frente a imágenes, noticias y anuncios que están acostumbrados a asumir de forma acrítica, a solas y sin contexto, resulta clave para despertar sus conciencias. Así intentamos que comprendan la importancia de unos ciudadanos informados y formados críticamente para construir una sociedad verdaderamente libre. Como entrenamiento para la vida adulta, como espectadores, lectores y ciudadanos, el análisis crítico de los medios en el aula nos proporciona conocimiento, nos ayuda a comprender para reflexionar. A pensar para actuar.

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