Aprendiendo a leer la realidad

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Los periódicos se hacen de nuevo un hueco en clases repletas de adolescentes enfrentados entre la inquietud y la pasividad, la rebeldía y la sumisión, la perspicacia y la ingenuidad, el interés y la desidia. Pero sobre todo, clases donde abunda la inocencia y la ignorancia del que cree saber y tenerlo todo y realmente no saber ni tener nada. ¡Y qué bonita oportunidad estas cuatro horas de taller para darse cuenta de ello!

Cuatro horas de ardua tarea en la que aprender a leer la realidad a través de las complejas herramientas con las que contamos hoy día  se hacen demasiado cortas. ¿Y por qué no olvidarnos por un momento de la era digital y desembarcar en la tierra para tocar la realidad con nuestras propias manos y mancharnos de tinta?

Carla García García explica cómo buscar información en un diario.
Carla García García explica cómo buscar información en un diario.

Quizás esta generación haya nacido con un conocimiento extraordinario del manejo de las herramientas digitales, pero a alguien se le olvidó enseñarles antes a  gestionar el contenido que se esconde tras ellas. Y que conste que esto no es una defensa acérrima de lo tradicional ni un ataque a la era digital. Simplemente es una propuesta de aprendizaje para poder sacarle mucho más partido y aprovechar las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, que evolucionan a un ritmo tan frenético que parece que nadie tiene tiempo para aprender a través de ellas, ya que nos pasamos la vida aprendiéndolas a ellas mismas.

Sin duda, una de las tareas más cotidiana y con la que más familiarizados están los adolescentes hoy día es la búsqueda de información. ¡Esos maravillosos buscadores que nos resuelven la papeleta cada día para cualquier necesidad informativa que tengamos! Pues resulta que estos mismos buscadores a la vez que nos están haciendo un grandísimo favor, nos están adormeciendo y atontando de forma descarada. Resulta que ellos a través de sus logaritmos están relacionando datos personales, intereses, gustos e incluso están tomando decisiones por nosotros. Esta fabulosa herramienta, de nuevo se hace muy peligrosa cuando se ignora cómo funciona y cómo utilizarla.

Si nos ponemos frente al papel, como propusimos hace un instante esta carencia se manifiesta rápidamente. Ante una simple tarea como la de buscar un género periodístico, un tema, datos sobre artículos como los autores, fechas o lugares, estos avispados adolescentes se pierden entre tanta letra y tan pocas teclas donde hacer ‘click’. Y es que el señor google te pone en bandeja el pescado, olvidando que lo importante es que cada uno sepa construir su propia caña para pescar. En esta tarea los adolescentes necesitan pararse a pensar, a indagar, a relacionar, a leer, a filtrar contenido que no interesa, a identificar, a seleccionar, etc. Todas ellas tareas en extinción para estos nativos digitales. ¡Por no hablar de escribir, claro! Porque nuestra forma de resumir todo en 140 caracteres ha venido muy bien para ser concisos, uno de los mandamientos de las noticias, sin embargo, la inmediatez y la escasez se ha cargado la redacción y la ortografía.

Cualquiera podría decir que es normal, que al no estar familiarizados con los periódicos es muy complejo buscar en ellos. Sin embargo, esta misma tarea de búsqueda se propone en el taller para realizarla a través de internet. En esta ocasión, los adolescentes tienen que buscar noticias sobre  un tema de actualidad señalado, del que tendrán que informarse y crear una opinión sobre él. En este caso, abandonamos el papel y nos subimos al barco de las redes sociales para navegar en busca de la información que nos hace falta. ¿Quién podría decir ahora que no están familiarizados con estas herramientas como para no encontrar lo que necesitan en menos de 5 minutos? Pues siento mucho si decepciono a alguien, pero así es. Son incapaces de identificar un hashtag relacionado con un tema de máxima actualidad y que les enlace a través de las RRSS a una noticia.

Pero no todo iba a ser buscar. Resulta que a la hora de posicionarse sobre un tema del que todos hemos escuchado hablar, o más bien twittear, hay también muchas dificultades. Una de ellas es saber identificar las opiniones de terceros en los diferentes artículos. Al parecer, tampoco nadie nos ha enseñado a filtrar la información con la que nos bombardean a diario, en la que ya ni siquiera distinguimos los hechos de las opiniones. Para ello algo básico sería reconocer primero el lugar donde se encuentra el artículo: medios digitales, blogs u otros portales web. Saltándonos muchos de estos pasos por desconocimiento, el resultado es especialmente peligroso: no saber apreciar argumentos y opiniones que presenta un texto, donde ya desde el titular expone de forma descarada su posición. Y aún más peligroso, se están asumiendo ideas y opiniones ajenas sin ningún carácter crítico, lo que podríamos llamar los escritos sagrados de la actualidad, “lo que dice internet va a misa”.

Es por ello por lo que el propósito del periodismo sigue tan vivo, necesitamos que nos quiten la venda para dejar de pensar que los tenemos y lo sabemos todo. Nuestros adolescentes necesitan despertar de la inocencia y la ingenuidad en las que están adormecidos. Y una de nuestras tareas como periodistas es enseñar a leer la realidad, ya sea en papel o digital, para comprenderla y para cambiarla. Y creo que merece la pena luchar por ello.

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