Aprendiendo a pensar en clave crítica

La primera vez que entré en un instituto a presentar...

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La primera vez que entré en un instituto a presentar ‘La Prensa en las escuelas’, la reacción instantánea del alumnado era: ¡qué bien, hoy nos vamos a perder tecnología e inglés! Cuando me iba, se repetía lo mismo: ¿no te puedes quedar una hora más? ¡Ahora tenemos matemáticas y no nos gusta nada! Pero, entre medias y, por supuesto con excepciones, al hablarles a chicos y chicas de Periodismo, crisis de identidad del Periodismo, censura, poder económico y político y otras verdades de esta profesión, las caras se le iba cambiando. En tono siempre crítico y realista. Estaba ante la generación Smartphone, pegada a un móvil, incluso en sus horas de clase, siempre atada a la instantaneidad de Instagram, adictos al mundo digital y envueltos en la burbuja punto-com.

Y, sin embargo, llevar ‘La Prensa a las escuelas’ sigue siendo muy necesario, aunque el Periodismo haya dado un vuelco de 180 grados y se haya devaluado como nunca antes había pasado. ¿Qué por qué digo lo que parece una contrariedad? Porque cuando el alumnado abre la boca en señal de sorpresa al oler el periódico, al mancharse de tinta y al descubrir la cantidad de publicidad que hay entre sus hojas, comienzan a pensar en clave crítica.

Hablar de la censura y de las presiones que sufren los periodistas por parte de anunciantes, gobiernos y empresas les indigna. Por eso este proyecto infunda valores, realidad, verdades. Muchos de ellos, tras acabar el taller me dicen: ¡es que no me creo lo que dicen los periodistas, siempre nos están mintiendo!  Pero cuando comprenden que muchos periodistas no siempre tienen el control de lo que publican, sino que tienen que disfrazar la verdad entre temas banales, cargados de morbo y que silenciar otros que sí importan a la sociedad porque están amenazados con perder su trabajo, empiezan a comprender. Por un momento, salen del aletargamiento que parece rodearles, se les ve inquietos, comienzan a preguntar cosas que ni siquiera los adultos se habían planteado en su vida.

Por eso creo en este proyecto. Porque no hay nada de romanticismo ni idealismo a la hora de llevar el Periodismo a las escuelas. Lo que importa es que el alumnado sepa qué hay detrás de los medios de comunicación. Porque cuanto más sepan, más pensamiento crítico podrán ejercer, más ciudadanos activos podrán ser en un mundo caracterizado por la pasividad y el adormecimiento mental que provocan las nuevas tecnologías y la desgana social generalizada. Comprender que los medios de comunicación son, ante todo empresas dirigidas a buscar el beneficio, les hace ser conscientes de que deben preocuparse por lo que leen, por lo que consumen.

Y aunque quizá cuando terminen el taller no se quedarán con nada y seguirán pegados a las pantallas de sus dispositivos tecnológicos como venían haciendo hasta ahora, quiero creer que ‘La Prensa en las escuelas’ les habrá ayudado a ser personas más formadas en este mundo acelerado que únicamente busca que seamos lo menos molestos posible. Y que llegarán a sus casas y contarán a sus padres que sí, que han perdido clase, pero que han aprendido lo que es el Periodismo, lo que es ser un periodista y lo que es pensar por uno mismo y no por los dictados de la rutina y de la comodidad.

Más que nunca necesitamos este tipo de proyectos. Porque la juventud de secundaria, en plena formación y preparación al mundo adulto, necesita ser consciente de lo que pasa más allá de una pantalla de móvil. Incluso se debería apostar por llevar esta iniciativa formadora a las aulas de los más pequeños. Porque en esta etapa de curiosidad y de cierto “alejamiento tecnológico”, son sin duda un público muy preparado para entender la importancia que el Periodismo, la Comunicación y los medios de comunicación tienen.

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