Aprender jugando

“La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar”. Recordé esta frase enunciada por Mario Kaplún días antes de comenzar la experiencia transformadora que es, ahora lo sé, el proyecto ‘La Prensa en las Escuelas’ promovido por la Asociación de la Prensa de Sevilla. Alcosa, Pino Montano, …   Read More

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“La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar”. Recordé esta frase enunciada por Mario Kaplún días antes de comenzar la experiencia transformadora que es, ahora lo sé, el proyecto ‘La Prensa en las Escuelas’ promovido por la Asociación de la Prensa de Sevilla. Alcosa, Pino Montano, Triana, Sevilla Este… En total, seis grupos de 3º y 4º de ESO de diferentes centros de educación secundaria de la ciudad. Cuatro horas con cada uno de ellos repartidas en dos sesiones, una más teórica, otra más práctica.

“Me gusta el chocolate, viajar y leer; no me gusta la noche y recuerdo perfectamente el día que nació mi hermano y cómo olía su cuerpo cuando me acercaba a darle besos”, dice Carlos, un sevillano de 14 años con ojos claros y pelo oscuro. Siguiendo la pista de Kaplún, empezamos hablando y escuchando, conociéndonos. Sin prisas, rendidos a una conversación pausada que precede a la esperada colisión entre ¿dos mundos?, el periodismo y la educación. Y todo lo hacemos con un elemento extraño en nuestras manos, un micrófono. Ante él y ante la clase contamos qué nos gusta, qué nos da miedo y qué recuerdos tenemos.

En poco más de 15 minutos hemos conseguido entre todas tres cosas: conocernos mejor, hacernos sentir lo que somos –protagonistas con voz propia capaces de comunicar nuestra historia, nuestra vida y nuestro mundo, un mundo (en) común-, y avanzar conceptos en los que más tarde profundizaremos -que ni emisores ni receptores pueden olvidar quiénes son a la hora de leer, escuchar o escribir-. Todos de acuerdo: somos personas que vivimos en sociedad, impregnados de comunicación, atravesados por la comunicación, creadores y consumidores de comunicación.

Son muchos los pensadores que sostienen que hay que partir de lo que el alumno sabe y no de los conocimientos que el docente tiene para conseguir que el aprendizaje sea significativo. Siguiendo ahora la pista de éstos, definimos entre todos qué es el periodismo. Y hablamos de sus orígenes, de sus características, de su estado actual… de su estado actual. Hablamos de medios históricos como El Correo de Andalucía, periódico sevillano, y de otros de reciente nacimiento, eldiario.es, cuyo subdirector, Juan Luis Sánchez, también es sevillano. Lanzamos propuestas, fórmulas; imaginamos, inventamos… Si partimos de la premisa de que todos necesitamos expresarnos, estar informados y contar aquello que acontece a nuestro alrededor, ¿cómo podríamos hacer que el periodismo sea una profesión con futuro, libre e independiente?

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Jugar aprendiendo

El debate surge diapositiva tras diapositiva. Con los periódicos en las manos buscamos las 6W, encontramos noticias, entrevistas, reportajes, analizamos su estructura… En la próxima sesión elaborar una página de un periódico nos resultará de esta forma más fácil y divertido. Pero antes de meternos en faena, volvemos a algunos de los pensadores ya citados para, en la primera hora de esta segunda sesión, aprender jugando (como una misma cosa, como un mismo proceso cognitivo).

¿Qué es el periodismo? ¿Para qué sirve estar informados? ¿Qué ha supuesto la llegada de Internet y las redes sociales? ¿Qué y quién hay tras los medios de comunicación? ¿Quién fue Gutenberg? ¿Qué es la pirámide invertida? Un concurso de preguntas y respuestas ayuda a recordar todo lo aprendido en la sesión anterior y, además, provoca risas, gritos y ganas de más. A alumnos y docentes, porque todos se implican y todas se divierten, subrayando la importancia de estos talleres y solicitando su prolongación en el tiempo.

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Y por fin, a través de varias dinámicas, definimos los temas de nuestras páginas y comenzamos a escribir. Al final, conocer, amar y respetar mejor la profesión periodística e incluso decidir dedicarnos a ella cuando nunca antes lo habíamos pensado no es lo más interesante. Al final, parafraseando aquí a otro pensador, Rubén Díaz (también sevillano), “lo intercambiado no ha sido tan importante como los actores del intercambio”.

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