Amor por el periodismo en todas sus formas y colores, amor por la vida

Entusiasmo e incertidumbre fueron los sentimientos que me invadieron desde...

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Entusiasmo e incertidumbre fueron los sentimientos que me invadieron desde un primer momento cuando me comunicaron que iba a participar en el proyecto ‘La Prensa en las escuelas’ como dinamizadora, un proyecto que lleva años cosechando éxitos en las aulas. Entusiasmo, en primer lugar, porque como periodista, amo esta profesión como la que más y me atraía mucho la idea de poder contagiar a nuestros adolescentes este amor por un oficio desconocido para muchos y mal vendido por la infinidad de programas telebasura que inunda nuestra pantalla y por la cantidad de intrusos e intrusas a los que tenemos que hacer frente cada día. Pero  también me embargó la incertidumbre hacer llegar ese entusiasmo a una juventud que dicen que anda aletargada, desorientada y sin interés por nada. Así que me disponía a comprobarlo en primera persona, con cautela, pero sin miedo, con paciencia, y muchas, muchas ganas.

¿Cómo despertar entre el alumnado el espíritu crítico, así como el interés y la reflexión de la actualidad que ofrecen los medios? ¿Cómo hablarles de objetividad, independencia y transparencia de unos medios que están sujetos a intereses económicos, políticos y empresariales? Estaba claro que tenía por delante una tarea fuertemente compleja, pero no menos gratificante. Cuando estás frente a adolescentes, eres plenamente consciente que muchos y muchas apenas han tenido entre sus manos un periódico en papel y ése es el primer reto al que me enfrento. Ni siquiera lo compran en casa. Con suerte, quizás algún diario deportivo los fines de semana. Pero, por regla general, nunca lo han visto más allá de las vitrinas de un quiosco. El papel forma parte de la edad de piedra para ellos, si es que muchos saben lo que es la edad de piedra, porque a veces me hacen dudar. Son la generación de las redes sociales, de los likes y del estar conectados veinticuatro horas al día siete días a la semana. Atrás quedó leer la prensa o hasta escuchar la radio. Facebook, Twitter o Instagram se han convertido en sus fuentes de información. Pero desconocen que no todo lo que aparece en las redes sociales es información, y que a veces, es simplemente ruido que no lleva a ninguna parte. Aunque parecen confiar en las redes ciegamente. Son afortunados porque los smartphones o cualquier otro dispositivo móvil les permiten generar información y producir contenido al instante, sin tiempos, sin esperas, pero lo que no saben es que para que se trate de información, no vale cualquier cosa. La información debe ser veraz, clara y estar contrastada. Así que nos ponemos manos a la obra.

Una vez les entrego el periódico en mano, acuden a las páginas de Servicios para hacer el sudoku, el logogrifo, el filoenigma o crucigrama o echan un primer vistazo al cuadernillo de Deportes. Veo un ligero interés en el grupo o al menos, curiosidad a simple vista. Así que empezamos a debatir sobre qué funciones cumplen los medios de comunicación, y en concreto, el que tienen ante sus ojos, la prensa escrita, el medio con más tradición pese al avance de Internet. Durante los primeros minutos, toca familiarizarse con el gran desconocido.

Los medios nos informan de lo que pasa a nuestro alrededor, de eso no tienen la menor duda, pero sus funciones van mucho más allá. Nos educan, nos forman como ciudadanos y ciudadanas, nos ayudan a conocer el mundo, nos orientan, nos distraen, sí, un periódico puede entretenernos, pero piensan que esto sólo ocurre a través de la publicidad, y nos permiten opinar libremente, al menos en este país. Hago mucho hincapié en esa libertad de expresión y los afortunados que somos por disfrutar de ella. Les explico que la libertad de expresión hace ciudadanos mejor informados y más conscientes de su país para tomar decisiones sobre su futuro. Y una sociedad bien informada es una sociedad educada, sabedora de su entorno y es menos susceptible de ser engañada por los corruptos, por los amigos de la fuerza y por aquellos a los que les gusta hacer las cosas a escondidas. Ahora que la corrupción está tan de moda y hasta a ellos les suena. Limitar la libertad de expresión termina favoreciendo a unos pocos con poder y no a la sociedad en general. Me miran estupefactos y es entonces cuando comienzan las preguntas: ¿puedo decir lo que quiera de quién quiera, aunque sea mentira? A lo que les respondo que sí. No tienen más que echar un ojo a todo lo que aparece en las redes sociales. Ni el gobierno ni nadie puede impedir previamente la publicación de algo. De lo contrario, estaríamos hablando de censura. La libertad de expresión sólo puede ser sancionada por un juez después de un proceso judicial. Concluimos que es muy difícil alcanzar la objetividad absoluta, sin depender de ningún tipo de interés, pero lo que sí queda claro es que hay pluralidad informativa y tenemos acceso a la información que queramos, hay medios de comunicación al alcance de todos y todas y eso aprenden a valorarlo.

¿De verdad este alumnado de secundaria está tan adormecido como dicen? En un primer momento, creo identificar una ignorancia generalizada. ¿Falla el sistema de base o fallan las familias? ¿O fallan ambos? Quiero saber. Quiero indagar. Un porcentaje muy pequeño responde correctamente al test de actualidad. Hay desgana entre ellos, que a veces yo llamo falta de amor por la vida en su conjunto, falta de acción, falta de entusiasmo, falta de interés, falta de ganas. ¿A qué se debe esta falta de todo? Yo también estuve sentada en esas aulas, hace no muchos años y no recuerdo que ningún compañero o compañera se recostara o hasta se quedara dormido apoyado en la mesa. Tenemos que hacer que nuestros jóvenes despierten, que recuperen esas ganas, porque la actualidad es su vida, el aquí y el ahora, y es este presente el que escribirá su futuro. El tiempo pasa y no los espera. Pero, en el fondo, estos jóvenes tienen algo en común, quieren ser escuchados y tenidos en cuenta, quieren tener voz y voto. Sienten que son ignorados en su vida diaria y que lo que hacen puede no servir para nada, porque si unos pocos lo dominan todo, ¿para qué? Pero cuando se les da protagonismo y tienen un papel que jugar, saben aprovecharlo. Me doy cuenta cuando ponemos en común las noticias que cada grupo ha ido creando en un función de un hecho que yo les he marcado. Ellos mismos se molestan si escuchan un murmullo de fondo, así que exigen atención y respeto. Debemos ser conscientes que los y las adolescentes de hoy día tienen mucho que decir. Titulares creativos y noticias de las que aprendo y que me sirven de ejemplo para explicar más detenidamente en qué consisten los entresijos de la profesión periodística. Algunos hasta maquetan la página a la perfección y acompañan la noticia de una fotografía.

Son la generación de lo audiovisual, de la inmediatez, pero jamás han escuchado hablar de las agencias de noticia o de los gabinetes de comunicación y piensan que la gran mayoría de los periodistas son famosos. ¿Cómo un periodista puede trabajar para Mercadona, Emasesa o Tussam?, se preguntan. Ellos mismos extraen sus propias conclusiones conforme trabajamos y eso me llena de orgullo. Imaginamos que un autobús se ha estrellado contra el instituto y les interrogo por todos los agentes que se han visto implicados en el suceso. Algunos alumnos alzan su voz y dicen con seguridad y certeza: “probablemente el gabinete de comunicación de Tussam tenga algo que decir y elabore su propia información”, y yo puntualizo, “emitirán un comunicado de prensa”. A lo que todos y todas asienten. Disfruto muchísimo cuando esto sucede, pero no todo es color de rosa y a menudo hay que hacer frente a la desgana y es desconocimiento.

Mi reciclaje en la docencia en estos últimos años me había hecho olvidar por momentos mi pasión por el periodismo en todas sus formas y colores. Con cada minuto de estos talleres estoy reviviendo esta pasión, al tiempo que intento la nada fácil tarea de trasladar dicha pasión a nuestros adolescentes para que se dejen embriagar y enamorar por la vida, que es ésta y no otra. Y la actualidad, lo que está pasando forman parte de la misma y en eso los medios de comunicación tienen mucho que decir pues son un vehículo muy eficaz y una herramienta muy valiosa.

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