Algo queda

Cuando se me presentó la oportunidad de esta experiencia docente, al principio la incertidumbre se apoderó de mí: “¿Cómo voy a lograr que unos quinceañeros se interesen por los periódicos y además lean con sentido crítico?”. La pregunta me retumbó de nuevo en la cabeza tras comprobar, ya en el aula, que estaba ante una …   Read More

86
86

Cuando se me presentó la oportunidad de esta experiencia docente, al principio la incertidumbre se apoderó de mí: “¿Cómo voy a lograr que unos quinceañeros se interesen por los periódicos y además lean con sentido crítico?”. La pregunta me retumbó de nuevo en la cabeza tras comprobar, ya en el aula, que estaba ante una generación que ha crecido entre pantallas (televisor, videoconsola, pizarra táctil, ordenador, teléfono móvil), muchos nunca habían ojeado un periódico, consumen fútbol y reality show y confunden periodismo con comunicación.

Después de derribar algunas ideas erróneamente preconcebidas, como por ejemplo que Twitter no es un medio de comunicación, me doy cuenta de que los chavales no contaban con la posibilidad de que los medios hicieran mal su trabajo, que pudieran equivocarse; ya fuera de manera intencionada o no. Empiezo a ver las primeras caras de asombro mientras analizamos algunos casos de portadas de periódicos con diferentes interpretaciones de una misma realidad.

lauracontreras1 Una alumna del IES Chaves Nogales analiza las 6 w de una noticia

No distinguen secciones ni géneros. Pasan las páginas del diario y sólo ven un conjunto de textos y fotografías. Un alumno me suelta: “¿Pero quién puede leerse todo esto?”. Durante la práctica, seleccionan una noticia que les interesa, la analizamos y la difunden en Twitter con la etiqueta #TPRENSA. Es la primera vez que no usan la red social para chatear con los amigos.

También les toca escribir a ellos. Leyendo algunas redacciones de los alumnos se puede intuir qué consideran noticia y cómo les influyen los mensajes que les llegan de la opinión pública. Y, sobre todo, de las preguntas que formulan. En una rueda de prensa simulada con un Papa ficticio (uno de los alumnos interpretaba el papel de Francisco I), los alumnos plantearon preguntas relacionadas con el matrimonio homosexual, los abusos a menores y la posición de la mujer en la jerarquía eclesiástica. En otro grupo, tras preguntar sobre la crisis, la afición por la caza o por su yerno Urdangarín a un Rey Juan Carlos también ficticio, los alumnos de un 2º ESO (tienen 13 años) eligieron el titular: “El Rey repartirá dinero entre los más pobres para salir de la crisis”, de entre otras declaraciones igualmente inventadas.

lauracontreras2

Muestran interés cuando les hablo de la presunción de inocencia, cómo los medios en ocasiones se adelantan a la Justicia, y alzan la mano para preguntar por las indemnizaciones cuando un medio mete la pata. Les hablo del negocio de la prensa y de la figura del empresario. Todo les queda más claro cuando les muestro la escena de un capítulo de la serie estadounidense ‘The Newsroom’: La cadena de televisión de los protagonistas da una lección de periodismo al informar de un tiroteo en el que han herido de un disparo en la cabeza a una senadora, a diferencia de lo que hacen otras cadenas y haciendo frente a uno de los dueños de la televisión, más interesado en la lucha por las audiencias que en hacer periodismo.

Pauso la proyección justo cuando uno de los personajes dice “un médico certifica la muerte de una persona, no las noticias”. Se quedan mirando la imagen congelada con los ojos bien abiertos. “¿Alguien puede decirme ahora por qué debemos cuestionar siempre de dónde saca el periodista la información que me cuenta?”. Asienten con la cabeza y se abre el debate.

Es pronto para que estén atentos al entramado de relaciones que existe en la estructura de los grandes grupos de comunicación, pero quizás cuando vean Telecinco recuerden algo de la figura de Berlusconi. Puede que no sepan interpretar muchas de las noticias que lean, pero quizás a partir de ahora se cuestionen algo que antes pasaban por alto. Al fin y al cabo, si hay alguna idea que quizás hayan captado esa es que es más difícil engañar y manipular a alguien que está bien informado.

Por todo ello, al leer varios cuestionarios de evaluación del taller que repartimos entre los alumnos: “Detrás de una fotografía o noticia hay una historia y no podemos juzgar si no sabemos qué hay detrás”, “No puedo creerme todo lo que veo y lo que leo, ya que para vender se pueden contar muchas mentiras” o “He aprendido las realidades que oculta muchas veces la información”, comentarios que escribieron alumnos y alumnas de 4ºESO, compruebo con alegría que algo queda de lo que he intentado transmitirles estos días.

In this article